Lo que comenzó como una concentración festiva de hinchas para homenajear al plantel argentino derivó en corridas y enfrentamientos con la Policía de la Ciudad. Hubo detenidos y la avenida 9 de Julio quedó desierta entre restos de operativo y destrozos.
Una jornada que había iniciado en un clima de celebración y reconocimiento popular terminó envuelta en tensión, corridas y violencia en pleno centro porteño. Cientos de hinchas se habían movilizado de forma espontánea hacia el Obelisco para brindar su apoyo a la Selección Argentina tras la final del Mundial, pero con el transcurso de las horas la concentración derivó en serios incidentes con las fuerzas de seguridad.
El punto de encuentro fue, como de costumbre, el epicentro de la Ciudad de Buenos Aires. Allí, entre banderas, cánticos, abrazos y cotillón celeste y blanco, las familias e hinchas se congregaron para valorar el esfuerzo y el desempeño del equipo nacional dirigido por Lionel Scaloni. Sin embargo, hacia la noche el ambiente comenzó a caldearse.
Ante el aumento de la tensión en la zona, personal de la Policía de la Ciudad desplegó un operativo para despejar las arterias principales. La avanzada incluyó el uso de un camión hidrante, balas de goma y bastones tonfa para dispersar a quienes permanecían rodeando el monumento.
El repliegue forzado generó enfrentamientos y corridas que se extendieron a lo largo de la Avenida 9 de Julio y alcanzaron la Avenida de Mayo. Como saldo del despliegue y los disturbios, la calzada quedó tapizada de cartuchos servidos de balas de goma, botellas rotas, latas y restos de los festejos.
Asimismo, trascendió que varias personas resultaron aprehendidas durante el procedimiento. Hasta el momento, las autoridades del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires no han difundido un parte oficial con la cifra exacta de detenidos ni los detalles específicos del accionar policial.


