Por María Belén Raliatti*
Cada vez menos personas se identifican con alguna religión. Sin embargo, la desvinculación de las instituciones convive con distintas formas de espiritualidad y con la permanencia de determinadas prácticas. Aun así, el bautismo católico sigue siendo una tradición arraigada en muchas familias.
«En una sociedad anterior en que la Iglesia era el centro de la vida en comunidad, a nadie se le ocurría no bautizar a un hijo. En cambio, hoy en día, los padres lo hacen porque desean que su hijo reciba el sacramento», describe el padre Mariano Cortés, de la Parroquia Santa Rosa de Lima, de la localidad bonaerense de Bragado.

La sociedad argentina atraviesa una transformación en sus formas de creer y vincularse con las instituciones religiosas. El primer informe del Barómetro de las Religiones y las Creencias en Argentina, elaborado por el Observatorio de las Creencias en Argentina (OCREAR) de la UBA, muestra que el 57,7 por ciento de la población se identifica como católica, mientras que el 22,4 por ciento no tiene filiación religiosa. En 2019, Argentina ocupó el sexto lugar en países con más niños menores de siete años bautizados, según datos del Anuario Pontificio.
El primer sacramento
El significado que la Iglesia atribuye al sacramento no necesariamente coincide con la manera en que cada persona interpreta el bautismo. Las respuestas entre personas con diferentes vínculos con la religión muestran perspectivas diversas: “Qué significa, la verdad, no sé. Desde muy chica que me empecé a cuestionar la religión, entonces no le encuentro un significado realmente”, “Para mí, el bautismo es algo muy especial”, “Estoy súper feliz y agradecida de que me hayan bautizado”.
Para comprender qué representa actualmente esta práctica, es necesario conocer qué significado tiene el bautismo para la Iglesia católica. «El bautismo es un sacramento, una acción sagrada de Dios que produce en el corazón del hombre una gracia o un don», explica el padre Mariano. Y agrega: «Los sacramentos son siete en la vida de la Iglesia. El bautismo es el primero en orden, porque es el que hay que tener para poder recibir los demás. Pero, además, es el primero en importancia porque es el que tiene el fundamento de toda la vida cristiana».
El padre Leonardo Maggiorini, de la Parroquia San Antonio de Padua, de la homónima localidad bonaerense, que recibe cientos de fieles por semana, define el bautismo como «el regalo que Dios te dona y te transforma en tu esencia». «Es un compromiso de vida -añade-: me comprometo a vivir según el criterio de Jesús. Hay una transformación del propio ser que lo asimila a la esencia divina, que es el amor».
La relación con la Iglesia
La encuesta de la UBA indica que el 22,4 por ciento de la población ya no se identifica con ninguna religión y que la cifra asciende al 26,1 por ciento en el AMBA. El cambio en las formas de vincularse con la religión es todavía más marcado entre los jóvenes: el 31 por ciento de las personas de entre 16 y 29 años no tiene filiación religiosa, mientras que el 44,6 se identifica como católica. Entre las personas de 50 años o más, en cambio, la identificación católica alcanza el 69 por ciento.
El catolicismo continúa siendo la principal identidad religiosa del país, aunque se encuentra lejos de los niveles históricos registrados durante el siglo XX. El propio informe señala que, en 1960, el 90 por ciento de la población se identificaba como católica. «Hoy, lo que tiene de lindo, por lo menos para mí, que soy joven, es que yo lo elijo. Antes, capaz, era una obligación y te llevaban sí o sí a la iglesia: era una presión. Yo lo viví de una forma muy natural», cuenta Milagros, de 22 años, vecina del Conurbano.
En la misma línea, el padre Mariano detalla: «Hoy en día, el que viene a pedir un bautismo o el que quiere recibir cualquier sacramento es porque realmente lo desea y lo necesita». Para el padre Leonardo, responde a que las familias «buscan el bien para sus hijos», porque «ya nadie se mueve solo por la tradición o porque todo el mundo se bautiza».
En un contexto de menor identificación con las instituciones religiosas, el bautismo continúa formando parte de las prácticas de muchas familias. Las estadísticas muestran una transformación en la relación de los argentinos con la religión, mientras que las voces consultadas permiten observar cómo esa transformación atraviesa una práctica que, para muchos, conserva un significado espiritual y familiar.
*Estudiante de la Licenciatura en Comunicación Social de la Universidad Nacional de La Matanza (UNLaM), en el marco del Taller de Gráfica VI



