Al otro lado del Atlántico, a 88 kilómetros al sur de Santiago de Chile, se construirá la que será la única obra de Gaudí fuera de Catalunya y España. El hotel rascacielos de Nueva York se quedó en un esbozo y el proyecto de las misiones franciscanas de Tánger nunca llegó a construirse, pero otra suerte correrá la capilla de Nuestra Señora de los Ángeles. En este caso, Gaudí cedió el proyecto de la capilla de la Asunción de la Sagrada Família al sacerdote y pintor chileno Fray Angélico Aranda, que había visitado las obras de la basílica en 1909.

Un tremendo terremoto en 2010 y la pandemia de 2020 retrasaron la construcción de la capilla de Gaudí en Rancagua, cuyas obras llegaron a licitarse en 2017. De lo contrario, la capilla habría estado lista incluso antes que la original, que ahora se está construyendo detrás del ábside de la Sagrada Família, con fachada y entrada propia por la calle Provença.
En la recuperación de este proyecto, Joan Bassegoda –el arquitecto, biógrafo y director de la Càtedra Gaudí entre 1968 y 2000– juega un papel crucial. “Desde los años setenta, a cada chileno que conocía le decía que en Chile había un proyecto pendiente de Gaudí”, dice Beatriz Valenzuela, vinculada a la Corporación Gaudí de Triana, que promueve, desde 1996, la construcción de la capilla (la maqueta aparece en la fotografía).
De la relación del padre Aranda y Gaudí ya dio cuenta el primer biógrafo del arquitecto, Josep Ràfols en 1928. Sin embargo, la muerte de ambos dejó el proyecto en el olvido hasta 1973, cuando Bassegoda solicitó a un alumno registrar planos y archivos y encontraron, en el Arzobispado de Barcelona, el intercambio epistolar entre Aranda y Gaudí en el que el arquitecto cede el proyecto al franciscano y éste, en agradecimiento, hizo una donación para las obras de la Sagrada Família y regaló un cuadro a Gaudí que estuvo en su estudio hasta que quedó destruido en el incendio de 1936.
El trencadís
Un proyecto de 14 millones de euros
Tres años después de la visita de Bassegoda y Bonet a Chile, siendo alcalde Darío Valenzuela, la Municipalidad de Rancagua cedió un terreno a la Corporación Gaudí de Triana para que se construyera la Capilla de Nuestra Señora de los Ángeles. Desde 2016, el emplazamiento, conocido como Parque Cataluña, cuenta con 16.000m2. Además de la sede de la entidad, donde hay una muestra permanente sobre Gaudí y la capilla para Rancagua, hay espacios culturales y para talleres. En un principio, la administración pública impulsaba las obras, pero, la constructora a la que se licitaron quebró tras la pandemia. Ahora el modelo se plantea mixto: Con fondos públicos (10,5 millones para el parque, la gran plaza y las instalaciones culturales) y se espera recaudar 3,5 millones para la capilla. Este verano se celebrará una gala, en la que está implicada la Universidad de Chile y el gobierno, para dar el pistoletazo de salida a la búsqueda de donantes.
La insistencia de Bassegoda acabó calando a través de la artista chilena Esther Chacón y el proyecto de Gaudí en Rancagua llegó a las manos del abogado y senador Jorge Precht, “que la entregó al senador de la región, Nicolás Díaz –su hijo, Gonzalo Díaz, es ahora el presidente de la Corporación– y ahí se dio un buen empuje… y son muchos quienes se involucran”, cuenta Valenzuela.
En los años noventa el arquitecto chileno Christian Matzner, durante su estancia en la Càtedra Gaudí, trabajó en el proyecto y en 1995, Jordi Bonet, arquitecto director de la Sagrada Família le entregó los planos a escala 1:25 y la memoria de la capilla. Dos años más tarde, queda sellado el vínculo con la visita de Bassegoda y Bonet a Rancagua, “hicieron conferencias y muchas reuniones y eso fue muy importante; ahora aquí sentimos el poder de don Antonio Gaudí en el alma”.




