El intendente de General Rodríguez cuestionó el proceso que desembocó en la reducción de la edad de punibilidad y puso el foco en una pregunta que carece de respuestas: qué dispositivos existen para recibir, acompañar y reinsertar a un adolescente de 14 años que cometa un delito grave.
Mauro García no esperó demasiado para entrar en un tema que conoce desde antes de llegar a la intendencia. La baja de la edad de punibilidad lo encuentra con una posición construida durante años de trabajo en políticas de niñez y adolescencia.
“Es un tema que he trabajado muchísimo desde casi el inicio de mi función pública”, explicó. Recordó su paso como director de la Casa del Niño Libertad Lamarque y su participación en el proceso de implementación de la Ley 13.298 de Promoción y Protección Integral de los Derechos de los Niños en la provincia de Buenos Aires.
Para el Jefe comunal, aquella discusión significó un cambio de paradigma: dejar atrás el modelo del patronato y la judicialización de las situaciones de vulnerabilidad.
El viejo esquema, explicó, podía colocar bajo la tutela judicial situaciones completamente diferentes: un niño sin recursos para alimentarse y un adolescente que había tenido un conflicto con la ley penal podían terminar atravesando dispositivos similares.
La nueva legislación buscó, según su interpretación, abordar la complejidad de las trayectorias de niños y adolescentes, contemplando el contexto social y familiar y diferenciando las situaciones de vulnerabilidad de aquellas vinculadas con delitos.
Pero García señaló una deuda que arrastra desde entonces: la falta de un presupuesto específico y suficiente para sostener ese nuevo paradigma.
“Nació una ley en la provincia de Buenos Aires sin fondos para los organismos o los dispositivos que se iban a disponer para justamente trabajar dentro de ese paradigma”, afirmó.
Con el tiempo, reconoció, se fueron asignando recursos a distintos dispositivos, pero consideró que nunca se terminó de resolver la cuestión estructural.
La presión social y el delito
García no desconoce la gravedad de los delitos cometidos por adolescentes.
“Claramente, a cualquiera de nosotros, como ser humano, ver un pibe de 14 años con un arma robando no se justifica en absoluto”, sostuvo. Pero inmediatamente planteó que esa escena no puede ser analizada sin preguntarse por el contexto que llevó a ese adolescente hasta allí.
En ese punto ubicó la presión social que acompañó la discusión sobre la baja de edad de punibilidad.
“Se establece una nueva edad y la realidad es que yo coincido con el planteo de que es una ley nacional, entonces la provincia, por lógica, tiene que atender esa nueva disposición”, señaló.
Sin embargo, advirtió sobre una utilización política de la cuestión: «Creo que ahora hay una utilización política claramente, que no va a resolver el problema de los dispositivos ni de los lugares donde vamos a alojar a los niños y a las niñas que cometen un delito”, afirmó.
Y formuló la pregunta que atraviesa toda su exposición:
“Ahora la atención política es: bueno, metemos presos todos los pibes de 14 años, listo. Y cuando aparezca uno de 13 cometiendo un delito, ¿qué hacemos? ¿Volvemos a bajar la ley a los 12?”.
Escuela, trabajo, deporte y “futuralidad”
El intendente de General Rodríguez puso especial énfasis en una palabra: futuralidad.
“Cuando los pibes tienen la posibilidad de estar en la escuela, cuando tienen la posibilidad de comer, cuando pueden hacer un deporte, cuando llegan a la adolescencia y tienen la posibilidad de tener su primer laburo, nosotros tenemos menos estadísticas de suicidio, tenemos menos estadísticas de participación de jóvenes en el delito”, afirmó.
Y explicó qué significa para él esa idea.
“Futuralidad tiene que ver con la proyección que tenemos, cualquier ser humano, de pensarnos un día más, un día más adelante”.
En su mirada, construir futuro supone ofrecer espacios de socialización, educación, deporte, trabajo y formación.
“A ningún pibe le gusta estar delinquiendo. A ningún pibe le gusta estar fumándose un faso o drogándose en la esquina. Eso es mentira. Al pibe le gusta estar jugando al fútbol, le gusta estar jugando al básquet, al vóley y le gusta estar en el colegio aprendiendo. Le gusta ir a la universidad”, expresó.
El punto más crítico de su planteo aparece cuando imagina el escenario posterior a la entrada en vigencia de la nueva normativa.
“Cuando nosotros hoy tengamos un pibe detenido de 14 años, los dispositivos que tiene nuestro país y nuestra provincia, en líneas generales, no son los suficientes para que ese pibe salga de ahí y se pueda reinsertar en la sociedad”, aseguró.
La Provincia y el presupuesto que falta
El intendente reconoció que la provincia de Buenos Aires cuenta con una estructura institucional más desarrollada que otras jurisdicciones.
Mencionó la existencia de jueces de Garantías del Joven, fiscales especializados y dispositivos municipales de niñez y adolescencia.
Pero inmediatamente puso el límite.
“Vos pensás solamente en la intervención de una familia: la cantidad de profesionales que se necesitan abocados a eso. En General Rodríguez, existen trabajadores y trabajadoras sociales en los dispositivos de niñez. Sin embargo, la capacidad de intervención tiene límites concretos. Sabemos que pueden estar atentos a dos o tres causas que les llegan y, por supuesto, abordan con muchísima responsabilidad y mucha entrega, pero no se puede mucho más”, sostuvo.
Por eso volvió a reclamar presupuesto.
“Yo vuelvo a bregar porque se piense el año que viene, incluso cuando se diseña el presupuesto de la provincia de Buenos Aires, cuánto dinero se le va a destinar a todos los dispositivos de niñez y cómo va a mejorar la articulación de esos dispositivos”.
La pregunta ya no es solamente qué edad establece la ley sino qué Estado recibe a un adolescente de 14 años, qué dispositivos tiene para intervenir y qué posibilidades concretas le ofrece para que la sanción no termine convirtiéndose en una condena anticipada sobre su futuro.
Entrevista completa en Desalambrar Tv:



