La ministra de Seguridad habría puesto su dimisión a disposición tras los recientes cortocircuitos internos. La decisión impacta directamente en las negociaciones clave que el Ejecutivo lleva adelante en el Congreso.
El detonante de la crisis
En las últimas horas, fuertes versiones dentro de los pasillos del Congreso y la Casa Rosada indican que Patricia Bullrich habría ofrecido su renuncia al bloque de La Libertad Avanza (LLA). Si bien desde el entorno de la ministra se maneja la situación con estricto hermetismo, los trascendidos apuntan a un desgaste en la relación con la mesa chica del oficialismo, motivado por discrepancias en la estrategia legislativa y el rumbo de ciertas alianzas políticas.
Este quiebre expone las tensiones latentes entre el ala dura del PRO que responde a Bullrich y los sectores más puros del liberalismo gobernante, una convivencia que viene mostrando fisuras en las últimas semanas.
Impacto inmediato en el Congreso: los pliegos en la mira
La consecuencia más urgente de este temblor político se traslada al Senado. La salida o el distanciamiento de Bullrich altera por completo los puentes que la ministra tendía con los sectores de la oposición dialoguista.
El dato clave: Con esta fractura, se complican seriamente las negociaciones por los pliegos clave que el Gobierno necesita aprobar de manera prioritaria, incluyendo designaciones en la Justicia y puestos diplomáticos estratégicos.
Sin el respaldo y la capacidad de articulación del bullrichismo, el oficialismo se enfrenta a un escenario de extrema debilidad parlamentaria, donde cada voto deberá negociarse a contrarreloj y bajo condiciones mucho más exigentes por parte de los bloques opositores.
Un escenario abierto
A estas horas, las negociaciones para contener los daños son frenéticas. En el Ejecutivo evalúan el costo político de aceptar la renuncia o si aún hay margen para un control de daños que permita salvar los acuerdos legislativos antes de que la parálisis afecte la agenda central del Gobierno.

