Hay algo que hacemos todos los días y en lo que probablemente pensamos muy poco: poner nuestros alimentos en contacto con distintos materiales. Cocinamos en una sartén, removemos con una espátula, guardamos las sobras en una fiambrera, cortamos las verduras sobre una tabla y utilizamos papel de horno blanqueado o de aluminio sin preguntarnos demasiado qué sustancias pueden pasar del utensilio a la comida.
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