En una reunión con el comisario europeo de Comercio y Seguridad Económica, Maroš Šefčovič, el canciller paraguayo Rubén Ramírez Lezcano, abordó la implementación del acuerdo Mercosur-Unión Europea y los desafíos pendientes para que los beneficios comerciales puedan ser aprovechados de manera equitativa por los cuatro socios sudamericanos.
| Por La Tribuna
La reunión se produjo en un momento particularmente sensible para Paraguay. Mientras la Unión Europea ya abrió el proceso de aplicación del acuerdo comercial con el Mercosur, Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay todavía no lograron ponerse de acuerdo sobre el mecanismo para repartir las cuotas de exportación con preferencias arancelarias.
La Comisión Europea confirmó que Šefčovič recibió este lunes a Ramírez Lezcano en Bruselas. La agenda oficial del comisario europeo incluyó expresamente el encuentro con el canciller paraguayo.
Aunque la reunión no implica que Europa vaya a decidir cómo se distribuyen internamente los cupos del Mercosur, Paraguay busca que su posición sea conocida y considerada en la implementación del acuerdo. La principal reivindicación del Gobierno consiste en asignar el 25% de cada cuota a cada uno de los cuatro países del bloque.
La propuesta paraguaya fue ratificada por Ramírez Lezcano durante la reunión de cancilleres del Mercosur realizada la semana pasada en Montevideo. Sin embargo, Argentina, Brasil y Uruguay mantienen posiciones más próximas entre sí, mientras Paraguay sostiene una postura diferente sobre el criterio que debe utilizarse para repartir los contingentes.
El problema no es menor. Las cuotas representan una de las herramientas concretas para acceder al mercado europeo con condiciones preferenciales. Por ello, la forma en que sean distribuidas puede determinar cuánto podrá aprovechar cada país las oportunidades generadas por el acuerdo comercial.
La posición paraguaya se sustenta, además, en una realidad estructural que el Gobierno pretende instalar en la discusión regional. Paraguay es el único país mediterráneo entre los cuatro socios fundadores del Mercosur. Los mayores costos logísticos y la dependencia de infraestructura de terceros países, según el argumento oficial, generan una desventaja que debería ser compensada mediante un reparto equitativo de las oportunidades comerciales.
El presidente Santiago Peña ya había planteado esta cuestión ante sus socios del Mercosur. En julio pasado pidió mayor flexibilidad para garantizar una participación equitativa de los cuatro países y sostuvo que cada contenedor paraguayo enfrenta costos adicionales por la distancia hasta los puertos marítimos.
La discusión adquiere todavía mayor relevancia porque el acuerdo Mercosur-UE entró en aplicación provisional el 1 de mayo de 2026. La puesta en marcha permitió comenzar a materializar parte de las preferencias negociadas después de más de dos décadas de conversaciones, pero dejó pendientes aspectos operativos y políticos que deben ser resueltos por los países del bloque sudamericano.
En este escenario, la misión de Ramírez Lezcano en Bruselas tiene un doble componente. Por un lado, busca defender directamente los intereses paraguayos ante las autoridades europeas. Por otro, pretende reforzar la presión para que la discusión dentro del Mercosur no termine en un esquema que favorezca principalmente a las economías de mayor tamaño.
La última reunión de cancilleres evidenció precisamente esa dificultad. El ministro uruguayo de Relaciones Exteriores, Mario Lubetkin, señaló que existe una cercanía entre las posiciones de Argentina, Brasil y Uruguay, mientras persiste una diferencia importante con Paraguay. Los ministros acordaron continuar las conversaciones y volver a reunirse en Uruguay dentro de un plazo estimado de 45 a 60 días.
Para Paraguay, el riesgo es que mientras los países no definan el mecanismo de distribución, los exportadores no tendrán certeza sobre el volumen que podrán colocar bajo los contingentes preferenciales. La disputa, por tanto, no es solamente diplomática: tiene consecuencias potenciales sobre las empresas y sectores productivos que buscan ingresar o ampliar su presencia en el mercado europeo.
El propio Ministerio de Relaciones Exteriores había advertido previamente que los Estados miembros del Mercosur todavía no alcanzaron un acuerdo sobre la metodología de distribución. En esa oportunidad, Paraguay reafirmó ante representantes del sector privado que su propuesta es un reparto equitativo del 25% para cada socio.
La misión de Ramírez, en consecuencia, busca ganar respaldo político y visibilidad para la posición paraguaya antes de que se cierre ese proceso.
El desafío para la diplomacia paraguaya será convertir el argumento de la equidad en un consenso regional. Brasil, por su peso económico y exportador, tiene incentivos para defender criterios vinculados a su participación comercial; Argentina y Uruguay también han planteado mecanismos que toman como referencia su desempeño exportador hacia Europa. Paraguay, en cambio, pretende que el tamaño de las economías no determine el acceso a los nuevos beneficios.
Después de Bruselas, Ramírez Lezcano continuará su agenda europea en París, donde tiene previsto reunirse con el ministro francés de Europa y Asuntos Exteriores, Jean-Noël Barrot, y con el secretario general de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), Mathias Cormann.



