«Señores pasajeros, por una falla técnica vamos a tener que aterrizar de urgencia en Natal, Brasil”, anunció el piloto, después de varias horas de vuelo. El avión de Plus Ultra, que llevaba casi 300 personas este domingo desde Buenos Aires hacia Madrid, sufrió una falla técnica y tuvo que realizar un aterrizaje de emergencia. «Hay gente grande y nenes chiquitos. Un señor de 80 años se descompensó, estamos varados en el aeropuerto desde ayer por la tarde», dice a Clarín Rosana Annessi, una de las afectadas.
La compañía -que comenzó a operar en Argentina en mayo- emitió este lunes un comunicado en el que asegura que dispuso alojamiento y asistencia a todos los afectados. Sin embargo, algunos pasajeros hicieron una protesta en el aeropuerto en la que denunciaron falta de respuestas de la aerolínea low cost. Incluso, muchos de ellos pasaron la noche en un micro estacionado al lado de un hotel.
«El bus quedó afuera del hotel y estuvimos sin comer nada desde las tres de la tarde que nos dieron la comida del avión. No nos dieron nada más», confiesa la mujer que viaja junto a su hija Greta.
Todo comenzó cuando el vuelo PU502 de Plus Ultra despegó de Ezeiza el domingo a las 13.25 con destino a Madrid. Todo transcurría con normalidad hasta que, cerca de las 18, una falla técnica obligó a modificar el rumbo. La aeronave comenzó a perder altura y los pasajeros escucharon varios ruidos. De repente, el piloto anunció que debían realizar una escala imprevista en Natal por una falla del avión.
«El avión descendió bastantes pies y hubo sonidos extraños. Estábamos en mar abierto y tuvo que volver por este desperfecto», cuenta Rosana. Después de una hora y media de sobrevuelo, el avión aterrizó en Natal cerca de las 19.30. «Cuando aterrizó el avión había mucho olor a combustible y esperaban tres camiones de bomberos», agrega.
Ya en tierra, los pasajeros denuncian que la aerolínea no les dio comida ni alojamiento. Después de esperar varias horas, la aerolínea les comunicó a los afectados que a la medianoche los iban a pasar a buscar combis para ir a los hoteles. Sin embargo, cinco de esos micros quedaron estacionados al lado del hotel sin poder ingresar.
«Entre ellos hay familias con chicos y personas mayores, es una locura. Encima esta aerolínea no opera en Brasil, entonces no hay mostrador. La tripulación que viajó con nosotros desapareció», confiesa Rosana, con angustia. Finalmente, regresaron al aeropuerto a las siete de la mañana. La mujer cuenta que el pasaje le costó 900 dólares, contra otras aerolíneas de la competencia que llegaban a 1.500 dólares.
«Cuando regresamos al aeropuerto, todos empezamos a aplaudir y recién ahí nos dijeron que íbamos a hacer el check in al mediodía para poder volar este lunes a 18 hs», agrega. Pero a las pocas horas, Plus Ultra les avisó que tampoco iban a poder viajar este lunes.
«Nos dieron 50 reales para cada uno para consumir y nada, esa es la respuesta. Ahora nos entregaron un papel de comunicado y dicen que mañana saldría el vuelo 18 hs. De hecho el papel dice que la aerolínea se hizo cargo de la comida y hospedaje y no es cierto», confiesa a este medio.
Rosana al igual que los demás pasajeros exigen que la low cost entregue los tickets aéreos para el vuelo del martes. Recibieron tickets escritos en lapicera, sin información precisa del vuelo.
«Queremos que nos entreguen el ticket porque este lunes nos dijeron de palabra que viajábamos a la tarde y no sucedió. Mucha gente programó vuelos, volvieron a gastar plata y seguro no se hacen cargo», aclara.
Frente a esta situación de desamparo, muchos pasajeros argentinos se comunicaron con el consulado de Argentina en Brasil, pero no les dieron respuesta. «No nos dieron bola porque es algo privado. De hecho, algunos fueron a la comisaría y tampoco le tomaron una denuncia por abandono de persona», revela.

Finalmente, tras estar varados más de 24 horas, la aerolínea trasladó a los pasajeros a un hotel a la espera del vuelo del martes.
Rosana y su hija tenían planeado llegar a Madrid este lunes a las siete de la mañana. Desde allí, habían comprado con anticipación los pasajes de tren hacia Sevilla y reservado un alojamiento. El desvío de emergencia a Natal les hizo perder esos planes y los boletos de otro tren que tenían previsto tomar desde Sevilla hacia Málaga.
Por su parte, Plus Ultra salió al cruce de las versiones y en un comunicado sostuvo esta tarde que dispuso «alojamiento y asistencia para los pasajeros afectados» y anunció que un nuevo vuelo partirá el martes a las 18.50 desde Natal, con una llegada programada a Madrid el miércoles a las 7.40.
«Lamentamos sinceramente las molestias ocasionadas por esta situación y agradecemos su comprensión, paciencia y colaboración mientras trabajamos para restablecer la operación con las máximas garantías de seguridad», agregaron. Los varados en Natal sostuvieron que la mayoría de los afectados son argentinos que viven en España y españoles que regresaban de pasar sus vacaciones en nuestro país.
Una compañía en apuros
Plus Ultra es investigada en España en relación con un préstamo estatal y una supuesta trama de tráfico de influencias en la que se ha visto salpicado el expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero.

A fines de julio, renunció el presidente de la compañía, Julio Martínez Sola, junto al consejero delegado (CEO) de la misma, Roberto Roselli.
Después de más de un año de investigación, en diciembre de 2025 Martínez Sola y Roselli fueron detenidos, y posteriormente puestos en libertad, por agentes de la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF), en una operación impulsada por la Fiscalía Anticorrupción.
Estas dimisiones, confirmadas a EFE por fuentes cercanas a los accionistas de la aerolínea, se producen después de que ambos reconocieran en sendos escritos ante la Audiencia Nacional que la aerolínea suscribió un contrato con una empresa de Julio Martínez Martínez en el que se asumía el pago de «elevadas cantidades de dinero (el 1 %)» por las labores de «acompañamiento» en el préstamo para la aerolínea.
Martínez Sola aseguró en ese escrito que Plus Ultra pagó el 1 % del dinero obtenido, que asciende a 530.000 euros, a través de tres sociedades vinculadas a Martínez Martínez.
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