
Centroamérica prevé un trimestre de agosto a octubre con lluvias por debajo de lo normal en la mayor parte de la región, una canícula más larga de lo habitual y caudales reducidos en varias cuencas, según los resultados presentados en el LXXXI Foro del Clima y el XXXII Foro Hidrológico de América Central, un escenario que busca orientar alertas tempranas y decisiones en sectores como agricultura, energía, salud e infraestructura.
La perspectiva regional indica que, salvo sectores del Caribe y algunas zonas de Panamá y Costa Rica, predominarán condiciones deficitarias en Belice, Guatemala, El Salvador, Honduras, Costa Rica, Panamá y también en República Dominicana durante la segunda parte de la estación lluviosa.
En términos hidrológicos, el déficit persistirá entre agosto y octubre, aunque con una mejora gradual hacia el último mes del período.
Durante la presentación, los técnicos explicaron que la canícula se adelantó en la mayor parte de la región, excepto en Panamá, y que también terminaría más tarde que lo habitual. Eso supone un período seco intraestival más extenso, con final estimado hacia finales de agosto en términos regionales.
El análisis fue elaborado a partir de condiciones oceánicas y atmosféricas recientes, registros históricos y modelos globales y regionales. Según lo expuesto por los especialistas, la perspectiva climática no equivale a un pronóstico del tiempo: se trata de una proyección trimestral usada para orientar a tomadores de decisiones y fortalecer sistemas de alerta temprana.

Uno de los principales factores observados es el calentamiento del Pacífico ecuatorial asociado al fenómeno de El Niño. El climatólogo Alejandro Varillas indicó que la región Niño 1+2 presenta una anomalía de 2,6 °C, mientras que la región Niño 3.4, de especial interés para Centroamérica, registra 1,3 °C.
Varillas señaló además que el calentamiento proyectado para agosto, septiembre y octubre sería más extenso y más intenso que el observado en semanas previas. Los picos podrían llegar a 3 °C entre octubre, noviembre y diciembre, y la señal de calentamiento podría sostenerse al menos durante los primeros seis meses de 2027.
El especialista remarcó que la atmósfera ya respondió a ese calentamiento oceánico, un acoplamiento que se observa en el índice de oscilación del sur.
También advirtió sobre comportamientos anómalos recientes entre el Niño y la oscilación decadal del Pacífico, una combinación que, según dijo, obliga a reforzar la investigación aplicada y a seguir con atención las actualizaciones de los servicios meteorológicos nacionales y regionales.

La actualización de la temporada de ciclones tropicales redujo la cantidad prevista para la cuenca del Atlántico. La proyección presentada en el foro contempla nueve tormentas, de las cuales cuatro podrían convertirse en huracanes de categoría uno o dos, y una podría alcanzar la categoría de huracán mayor.
Para el Pacífico nororiental, la previsión asciende a 22 ciclones. De ese total, 14 podrían ser huracanes y nueve podrían alcanzar categorías tres, cuatro o cinco.
Hasta el momento de la presentación, el balance observado mostraba dos tormentas con nombre en el Atlántico. En el Pacífico nororiental ya se habían registrado cinco tormentas con nombre y un huracán de categoría uno o dos, para un total de seis sistemas.
Los expertos aclararon que una temporada regionalmente más seca no implica ausencia de lluvia. Max Campos, secretario ejecutivo del Comité Regional de Recursos Hidráulicos del Sistema de la Integración Centroamericana, advirtió que en períodos de Niño pueden presentarse tormentas puntuales, intensas, repentinas y de corta duración, sobre todo por el fortalecimiento de los vientos alisios y el transporte de humedad desde el Caribe.

En la parte hidrológica, Jeffrey Flores, representante del comité regional del área, explicó que los caudales previstos reflejan el déficit de lluvia esperado sobre todo en la vertiente del Pacífico. La evaluación incluyó cuencas de Guatemala, El Salvador, Honduras, Costa Rica y Panamá, seleccionadas por su relevancia nacional.
En Guatemala, la cuenca de San Pedro muestra un déficit de -27% en precipitación. Para agosto, esa misma cuenca caería a una condición muy por debajo de lo normal, con un déficit de -67% en caudal frente al valor histórico presentado por los técnicos.
En Honduras, una de las cuencas analizadas vinculada a embalses de importancia presenta un déficit de -50% en septiembre. En El Salvador, los valores expuestos para ese mes alcanzan -48%, con sectores donde el faltante se acerca al -75% respecto del comportamiento normal.
Costa Rica también muestra señales marcadas de déficit. En Paso Canoas, el equipo técnico proyectó una reducción de -68% en agosto, aunque para octubre los acumulados y los caudales tenderían a mejorar, sin alcanzar todavía los niveles normales en todas las cuencas.
La secretaria ejecutiva de CONRED, Claudinne Ugalde, subrayó que estas perspectivas climáticas e hidrológicas son herramientas estratégicas para alertar a la población, anticipar escenarios de riesgo y sostener acciones preventivas.
El director de INSIVUMEH Edwin Rojas agregó que Guatemala usará los resultados del foro en un nuevo programa de “Clínicas del Clima”, con información territorializada por departamento, y confirmó que esta edición incluyó por primera vez transmisión con lenguaje de señas y adaptación para idioma quiché.



