Lo primero que vemos al entrar a cualquier salón es la pared del sofá. Es el alma de la estancia, el lienzo en blanco que podemos utilizar para demostrar cómo es nuestro estilo más personal. Durante años, muchos han preferido poner cuadros en esta extensión o, simplemente, han decidido dejarla completamente vacía. Tanto una opción como la otra se han quedado obsoletas, por eso, debes empezar a aplicar las ideas más modernas.
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