
Barcelona
Estos días el Ayuntamiento mandó a los responsables de la bodega Fermín de la Barceloneta retirar el histórico cartel esquinero que este establecimiento venía luciendo desde principios de los años 70. Y mucha gente de este singular apéndice de Barcelona siente que les están robando sus referentes de toda la vida, que sus símbolos no hacen otra cosa que diluirse en el sumidero de la gentrificación, que muy pronto en estas calles y plazas no habrá otra cosa que heladerías, restaurantes étnicos y cócteles de colores muy chillones. Que no puede ser.
“Es que la comunidad de la finca tenía que arreglar unas cositas de la fachada –detallan los responsables de esta bodega, Gladys Roca y Roger Vall–. Entonces un arquitecto del Ayuntamiento nos dijo que nuestros carteles incumplen la normativa municipal, y que teníamos que quitarlos. El esquinero ya lo hemos retirado, pero la pataleta que nos marcamos en las redes sociales tuvo tanto eco en el barrio que aún tenemos esperanzas de que el Ayuntamiento se lo piense dos veces. De repente sientes que la gente te apoya, que le importan estas cosas. Así que tenemos guardado el cartel en la frutería de un amigo, que también está indignado… a los mejor el Ayuntamiento se lo piensa dos veces”. Estamos en la calle Sant Carles, en un lado de lo que aquí se conoce como la Repla, en el corazón del barrio.
El Ayuntamiento ve que se metió en un jardín y se aviene al menos a buscar “soluciones compatibles con la normativa”
Y aprovechando las obras de la fachada, Gladys y Roger están demorando en la medida de lo posible la retirada de los otros dos rótulos. “En realidad se lo debemos a Fermín hijo, y también a su padre… Porque cuando nosotros cogimos el negocio en el 2013 no teníamos dinero, al menos no teníamos tanto dinero como tanta gente muy interesada en este local, ¡hasta un McDonalds querían poner aquí!, pero Fermín hijo se negó, rechazó un montón de ofertas muy jugosas porque quería que alguien continuara lo que empezó su padre. Por eso nos pusimos de acuerdo, por eso estamos aquí”.
“La gente del barrio es que está muy indignada –tercia Manel Martínez, de la asociación de vecinos de la Barceloneta–. Muchos vecinos sienten que su barrio está siendo invadido por una barbaridad de rótulos horribles y de negocios que en realidad no les hacen ninguna falta en su vida cotidiana, ¿y Barcelona no ostenta este año la capitalidad del comercio de proximidad? ¿Así es cómo el Ayuntamiento apoya al comercio de proximidad de toda la vida? El cartel de la bodega Fermín es un recuerdo de la Barceloneta de siempre, de un barrio que no queremos perder… y encima el Ayuntamiento nos dice que las normas son las que son…”.

El ejecutivo del alcalde Jaume Collboni comienza a intuir que, de alguna manera, se metió aquí en un jardín. “El gobierno municipal es consciente de la relevancia cultural y emocional de este negocio –apuntan ahora fuentes del Ayuntamiento–. Y se compromete a buscar soluciones técnicas y estéticas para que la nueva rotulación sea compatible con la normativa y también preserve la memoria histórica y el diseño que caracterizan la imagen de la bodega Fermín. Los técnicos municipales trabajarán con los arquitectos encargados de la rehabilitación de la finca para lograrlo”.
ERC y el PP piden a Collboni que actúe
Los grupos municipales de ERC y PP reclaman al alcalde Jaume Collboni que tome medidas para preservar los históricos carteles de la bodega Fermín de la Barceloneta. ya registraron un ruego para solicitar al gobierno del PSC que suspenda la retirada de los rótulos de este singular establecimiento y los califique de Petit Paisatge Urbà con el objetivo de proteger la identidad del barrio más marinero de Barcelona. “Hace años que pedimos un censo de establecimientos singulares de la ciudad para proteger de una manera efectiva los símbolos de los barrios”, abundó la concejal republicana Elisenda Alamany. Los populares también entienden que el Ayuntamiento debería replantear sus posiciones. El concejal del PP Daniel Sirera ya visitó estos días la conocida bodega. “Hemos pedido paralizar la actuación y proteger los símbolos de este negocio -señaló Sirera-. Urge proteger el patrimonio que sigue haciendo reconocibles a nuestros barrios”.

Nacido en Salamanca en 1974. Licenciado en Sociología por la Universidad de Granada. Máster en Periodismo Les Hueras de la Universitat de Barcelona. Premio Josep Maria Huertas Clavería en 2008 por su obra Mudanzas . Desde el año 2000 escribe reportajes en La Vanguardia , en su mayor parte sobre el ámbito local.



