El rock argentino está de luto por la muerte de Carlos Riganti, histórico baterista de Alas y una de las figuras que formaron parte del desarrollo del rock progresivo nacional. El músico falleció este viernes 23 de octubre a los 75 años, según confirmó su esposa, Viviana, a través de una publicación en su cuenta de Instagram.
La noticia generó tristeza entre quienes compartieron distintos momentos de su carrera y conocieron su aporte a la escena musical argentina. Con una trayectoria que comenzó en los años setenta, Riganti participó de proyectos que exploraron nuevos sonidos y acompañó a reconocidos artistas del país.
“Hola, soy Viviana, la esposa de Carlos, con enorme tristeza tengo que comunicarles que hoy falleció Carlos”, expresó su compañera en el mensaje con el que informó la dolorosa noticia.

Hasta el momento, no se dieron a conocer las causas de su fallecimiento ni las circunstancias en las que ocurrió. Su familia sí comunicó que sus restos serán despedidos este sábado 24 de octubre, de 16 a 22, en Casa O’Higgins, ubicada en O’Higgins 2842, en la Ciudad de Buenos Aires.
Una de las reacciones más emotivas llegó de parte de Charly Alberti, baterista de Soda Stereo, quien utilizó sus historias de Instagram para homenajear a su colega y amigo. Junto a un video en el que ambos aparecen abrazados, escribió una breve pero sentida frase: “Te voy a extrañar, amigo querido”.

Quién era Carlos Riganti, el histórico baterista de Alas
La carrera musical de Riganti comenzó en 1970, cuando integró Materia Gris, una agrupación que quedó vinculada a uno de los antecedentes más singulares del rock nacional: la creación de Oh, perra vida de Beto, considerada la primera ópera rock argentina.
Años más tarde llegaría una de las etapas fundamentales de su trayectoria. En 1975, formó parte de Alas, el grupo que integró junto a Gustavo Moretto y Alex Zucker y que se convirtió en una referencia del rock progresivo argentino.

La propuesta musical de la banda se distinguía por combinar influencias del jazz, el tango y el folklore, en una búsqueda artística que ampliaba los límites del rock de aquella época.
En 1977, la formación atravesó un cambio importante con la incorporación de Pedro Aznar, quien reemplazó a Zucker en el bajo y la guitarra. Poco tiempo después, Aznar se sumaría a Serú Girán, uno de los grupos más emblemáticos de la música argentina.

Pero la actividad de Riganti no se limitó a Alas. También desarrolló una carrera como baterista sesionista, trabajando con artistas como Piero y Raúl Porchetto.
Con Piero realizó presentaciones en distintas localidades del interior del país y de la costa argentina. En tanto, su colaboración con Porchetto incluyó la grabación de Volando de vida, álbum editado en 1978.

