La expresidenta publicó una columna de opinión simultánea en España, Francia y Brasil para denunciar persecución judicial y proscripción. La estrategia mediática acompaña una presentación formal ante el Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas.
La disputa judicial alrededor de la causa Vialidad dio un salto al escenario internacional. A través de una jugada coordinada en el plano jurídico y mediático, Cristina Fernández de Kirchner llevó sus denuncias de persecución política e inhabilitación electoral ante organismos globales y medios de referencia en Europa y América Latina.
Bajo el título «En defensa de los derechos fundamentales y de la democracia», la exmandataria publicó en simultáneo una carta abierta en los diarios El País (España), Libération (Francia) y Folha de S.Paulo (Brasil). La pieza de opinión busca sentar posición en la agenda global sobre lo que califica como un caso paradigmático de lawfare en la región.
Los ejes de la carta: «proscripción» y deterioro democrático
En su texto, la expresidenta argumenta que la sentencia en su contra no solo afecta sus garantías individuales y el debido proceso, sino que constituye una proscripción política orientada a alterar la dinámica electoral argentina.
Entre los puntos centrales del escrito, se destacan:
- La judicialización de la política: Denuncia el uso del aparato judicial como herramienta para sacar de competencia a líderes populares.
- Afectación de la democracia: Sostiene que impedir la candidatura de referentes con peso electoral vulnera el derecho de la ciudadanía a elegir libremente a sus representantes.
- El pedido de garantías: Apela a la comunidad internacional y a los organismos multilaterales para señalar lo que considera una erosión en las instituciones democráticas de la Argentina.
La vía judicial en las Naciones Unidas
A la ofensiva mediática se suma un paso formal en los tribunales internacionales. El equipo legal de la expresidenta, encabezado por Alberto Beraldi junto a juristas internacionales, formalizó la presentación de una «Comunicación Individual» ante el Comité de Derechos Humanos de la ONU, con sede en Ginebra.
La estrategia busca replicar antecedentes jurisprudenciales de la región —como el proceso atravesado por Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil— para que el organismo de las Naciones Unidas dictamine sobre las presuntas violaciones al Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos durante el proceso judicial interno.
Con este doble movimiento, la expresidenta busca desplazar el eje de la discusión desde los tribunales locales hacia la diplomacia internacional y la opinión pública global, reconfigurando el escenario político con la mira puesta en el impacto institucional de la medida.



