Cumple cien años “El juguete rabioso”, la novela cumbre de Roberto Arlt

1926. Ese año fue muy importante para la literatura argentina porque se publicaron “Don Segundo Sombra”, de Ricardo Güiraldes (1886-1927), y “El juguete rabioso”, de Robert Arlt (1900-1942). Con el primer libro se clausuró la etapa gauchesca y con el segundo se inauguró la novela moderna que incorporó al ciudadano porteño, producto de la inmigración y la expansión industrial. Además, asoma en Arlt el hombre insatisfecho, aquel que se siente al margen, el perdedor.

2026. El Centro Cultural Recoleta ofrece una exposición bautizada “El juguete rabioso: 100 años”. La muestra exhibe tapas de ediciones de distintos años del libro y hay ilustraciones de varios artistas plásticos. Para conocer más detalles, el programa Eco de Radio, de Radio Universidad, entrevistó a Juan Maisonnave, quien hizo la curaduría junto a Sylvia Saítta, una de las mayores especialistas en Arlt.

A continuación, compartimos algunos tramos de la entrevista.

– ¿En qué consiste la muestra?

-Hay un mural en el que se exponen distintas tapas de “El juguete rabioso”. Pensemos que es un libro que tiene 100 años: Editorial Latina lo publicó por primera vez en octubre de 1926. Después tuvo una segunda edición de la Editorial Claridad en los años 30. Pero en todo este tiempo hubo muchísimas ediciones y lo que lo que hicimos fue seguir un criterio temático.

Agrupamos distintos ejemplares según lo que habían elegido para ilustrar las tapas de acuerdo con los ejes temáticos. Hay unas portadas con la figura del escritor y con la de Silvio Astier, el personaje principal. Es un chico de 16 años que arma una banda delictiva llamada los “Caballeros de la medianoche”. Después empieza a trabajar, le va mal, intenta entrar a la Escuela de Aviadores del Ejército y le dan de baja sin explicación. Es un personaje que tiene un destino de fracaso desde el inicio hasta el final y en ese momento se consuma una traición.

– ¿Cuáles son las tapas que les llamaron la atención?

-Por ejemplo, descubrimos que hay un montón de tapas con un revólver que refleja la violencia del libro. Pero el revólver no se dispara en la novela, le falla el percutor. Sin embargo, hay algo en el arma que representa la violencia contenida.

– ¿Las tapas son ediciones nacionales e internacionales?

-Hay un sector que son todas las traducciones que, para mi sorpresa, son muchísimas. Está traducido al nigeriano y al checo, por ejemplo.  Fuimos a tomar fotografías de las tapas a la Biblioteca Nacional y pude ver el tesoro de la primera edición. Se hizo una tirada muy chiquita de 1.000 ejemplares. Muchos ejemplares se deben haber perdido. Y tuve la suerte de que un coleccionista prestó un ejemplar para la muestra y está ilustrado con El grito, de Edvard Munch.

– ¿La novela es autobiográfica?

-Por supuesto, porque Arlt tiene puntos en común con el personaje. Se trata de un escritor que se hizo solo, no tenía biblioteca, no tenía herencia, no tenía ni siquiera casa, porque el padre lo echa de su casa cuando es muy joven. Así que lo único que tenía Roberto Arlt eran lecturas de las más disÍmiles: DE un manual de electrotécnica hasta Nietzsche, pasando por Fiódor Dostoyevski, en una mala traducción. 

Piglia y Sarlo dijeron que la prosa de Arlt está hecha de un manual de química. Eso hace que su escritura sea tan extraña. El especialista en literatura argentina Aníbal Jarkowski señaló que Arlt era rico en palabras a diferencia de Borges, que escribía más contenido. Arlt era expansivo, era barroco.

– ¿Se puede decir que 1926 fue un año clave para la literatura argentina?

-Sí, claro, porque también se editan “Don Segundo Sombra” y “El tamaño de mi esperanza”, de Borges. En particular, creo que, como dice Sylvia Saítta, que es una experta, Roberto Arlt inauguró la narrativa urbana moderna. A diferencia de “Don Segundo…”, que es una novela muy del siglo XIX, Arlt le escribe a una ciudad de Buenos Aires que muestra su masificación con la aparición de los proletarios en esa narrativa.

– Arlt se lució como periodista en los diarios con sus “Aguafuertes”, también

-Escribió más de 1.800 aguafuertes porteñas para el diario El Mundo. Después escribió sobre sus viajes a España y a África, enviado por el diario. Vivió muy pocos años, pero dejó una obra monumental.

Más datos: http://www.centroculturalrecoleta.org/clave1317

Redacción

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