Cada vez que alguien visita la casa de David Uclés, en Madrid, se acaba topando en un momento u otro con un icosaedro. “Es una novela”, le dice a todo aquel que se queda mirando esa figura geométrica. Los invitados no ocultan su cara de estupor. “¿Cómo va a ser esto una novela?” Y no una cualquiera, sino la que le llevó a ganar el premio Nadal el pasado mes de enero: La ciudad de las luces muertas (Destino).
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