Un estudio con evidencia de 50 sitios arqueológicos distribuidos desde Alaska hasta la Patagonia determinó que los primeros humanos que poblaron América, hace entre 13.500 y 11.700 años, eran cazadores especializados en megafauna, no generalistas que aprovechaban lo que encontraban a su paso.
La investigación fue publicada en la revista Science Advances con la participación de expertos del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) y la Universidad del Centro de la Provincia de Buenos Aires (UNICEN). Participó el doctor Iván Pérez, investigador del Conicet en el Museo Histórico y Arqueológico “Ricardo Pascual Rosa” de Senillosa, Neuquén.
El equipo quería responder una pregunta que divide a los arqueólogos: ¿esos grupos comían de todo o se concentraban en animales gigantes? Para saberlo, no solo contaron huesos, sino que midieron cuánta energía aportaba cada animal.
Método
Pérez explicó el problema del método tradicional: «Una forma tradicional para hacerlo es, sencillamente, contar la cantidad de individuos que encontrás de cada especie. La dificultad de ese enfoque es que pone en pie de igualdad a un mastodonte o un megaterio con una mulita o un tucu-tucu».
El equipo calculó cuántas calorías aportaba cada presa. Perez lo graficó así: «Cuántos tucu-tucu harían falta para igualar la energía que aporta un megaterio». Los resultados fueron contundentes: los grandes herbívoros representaban entre el 83 y el 90% del aporte energético estimado en la dieta de esas poblaciones.
Los científicos vinculan esa especialización con la expansión por el continente: estos grupos no se desplazaban al azar, sino que avanzaban hacia zonas con mayor disponibilidad de megafauna, con un perfil de presa para el que estaban preparados económica y tecnológicamente.

El doctor Pérez agregó otro hallazgo sobre el territorio que recorrían: «Encontramos evidencia, en cuanto a materias primas y las puntas de lanza que usaban, de que cubrían distancias de hasta 600 kilómetros. Esto es muy singular, si pensamos que eran grupos que andaban a pie».
Las presas variaban por región: mamuts en el norte, perezosos gigantes y gonfoterios en Sudamérica, más caballos y camélidos.



