Están todo el día pendientes del móvil y del cielo, por si vuelve a formarse una columna de humo. Los vecinos también vigilan caminos y carreteras, por si ven algún movimiento sospechoso. Los voluntarios de las ADF apenas pegan ojo y, además de los bomberos, siguen desplegados sobre el terreno agentes forestales, Guardia Civil y Mossos. En las montañas de detrás de Santes Creus (Aiguamúrcia), en los extensos y frondosos bosques de este extremo del Alt Camp, norte del Penedès y sur del Anoia, hace diez días que están en alerta. Seis incendios y varias reactivaciones del fuego han encendido las alarmas. Todo indica que un pirómano anda suelto.
La concatenación de incendios y sus sospechosos focos iniciales apuntan a una acción intencionada. “En la zona, nunca habíamos vivido una situación como esta, la gente está preocupada, hay inquietud”, mantiene Òscar Sendra, alcalde de Aiguamúrcia, donde se declararon los primeros fuegos, que luego afectaron a los municipios vecinos de Querol, Pontons, Torrelles de Foix y La Llacuna. La preocupación es tal que los vecinos propusieron organizarse en grupos para patrullar caminos. Los alcaldes han tenido que tranquilizar los ánimos: “La gente ha entendido que lo que debe hacer es estar atenta y si ven algo sospechoso, llamar a los Mossos”.


La policía catalana y los agentes forestales siguen investigando. Han descartado algunas sospechas iniciales y tiran del hilo de otros indicios con toda la discreción posible.
El olor a quemado va y viene a medida que uno se mueve por la zona. Por las carreteras circulan vehículos de los bomberos, ADF y de la policía, también de paisano. El primer incendio se produjo el miércoles 8 de julio, luego otros el sábado y el domingo. Este último, que comenzó en el conocido como ‘valle del Infierno’, obligó a evacuar dos urbanizaciones (unas 220 personas), a confinar a los más de 2.000 vecinos de los cinco municipios y acabó afectando 155 hectáreas de bosque.

Esta semana se registraron varias reactivaciones dentro del perímetro afectado y luego, el jueves a las dos de la tarde, se declaró un nuevo fuego a un kilómetro de distancia de la zona quemada. Las llamas avanzaron muy rápidas al principio, pero la contundente respuesta de las ADF y los bomberos, tanto con los medios aéreos como terrestres –había ya una veintena en la zona– permitió estabilizar el incendio a las seis de la tarde. “Estamos pendientes del ruido de los helicópteros, cada vez que oímos uno salimos a mirar si hay humo…”, explica un vecino de una de las urbanizaciones evacuadas el lunes.
Anteayer, un nuevo susto. Antes de las siete de la mañana se divisó otra columna de humo a unos 25 metros de donde se quedaron las llamas el jueves. “Llevamos vigilando desde el fin de semana pasado; no hemos parado, la gente está muy preocupada…”, explica Josep Tutusaus, alcalde y voluntario de la ADF de Pontons.

Además del daño causado por las llamas, preocupa especialmente el potencial de destrucción que supondría un incendio descontrolado en este entorno tan boscoso, también conocido como el ‘pulmón del Penedès’. Ahora, un polvorín. “Llevamos más de un mes sin lluvias, con la humedad muy baja y unas temperaturas altísimas”, apunta Sendra. Además, se trata de municipios muy extensos –Aiguamúrcia y Querol superan los 73 kilómetros cuadrados– en los que la población vive mayoritariamente dispersa en urbanizaciones y masías aisladas.
Precisamente para tranquilizar a los vecinos y darles herramientas para responder en caso de emergencia, el Ayuntamiento de Querol organizó el viernes por la tarde una charla en el local social de Ranxos, una de sus cinco urbanizaciones (en el núcleo del pueblo viven medio centenar de personas y en las urbanizaciones, unas 600). La alcaldesa, Roser Burzón, actualizó la situación de los incendios y Eva Yera, psicóloga y psicoterapeuta habló de las emociones y explicó estrategias y técnicas para gestionar el estrés en situaciones como la que se está viviendo estos días.

En esta ocasión, los alcaldes de los municipios afectados coinciden en destacar la buena coordinación que ha habido con los bomberos y con el Govern y el trabajo que están llevando a cabo los voluntarios de las ADF. La consellera de Interior, Núria Parlon, ya advirtió el pasado fin de semana que se reforzaría la vigilancia en la zona, no solo para tratar de localizar al presunto pirómano, sino también para vigilar las urbanizaciones que fueron desalojadas durante el incendio más grande. tres días después, el pasado miércoles, la consellera y el President del Govern, Salvador Illa, se reunieron con los alcaldes de los municipios afectados. Precisamente aquel día, se registraron dos reactivaciones dentro del perímetro quemado.
En aquella reunión, el alcalde de Aiguamúrcia, Òscar Sendra, planteó la necesidad de estos municipios con tanta masa boscosa de disponer de más recursos económicos y también jurídicos para, por ejemplo, mantener los caminos en condiciones. “Tienen que darnos las herramientas para poder gestionar… necesitamos caminos de cuatro metros de ancho para que puedan pasar los camiones en caso de emergencias”, señala. Sendra destaca también la apuesta por la gestión forestal que ha llevado a cabo el municipio durante los últimos años y el importante papel de los cultivos, y especialmente de los campos con viñedos, que contribuyeron a frenar el avance de las llamas.

“Seremos muy contundentes; investigaremos, perseguiremos y encontraremos a las personas que han provocado incendios y las llevaremos ante la justicia para que les caiga el peso de la ley”, advirtió el viernes, tras una reunión en Tarragona, la consellera de Territori, Silvia Paneque. De momento, alcaldes y vecinos están todo el día pendientes del teléfono. El cerco es máximo. Estos días, mientras en Santes Creus se rueda, con un espectacular despliegue de medios, la película de Rapunzel de Disney, a unos pocos quilómetros esperan poner fin cuanto antes a la pesadilla en la que se ha convertido este inicio de verano.




