Como cada 11 de agosto, en Argentina se conmemora el Día del Nutricionista en homenaje al nacimiento del médico Pedro Escudero, fundador del Instituto Nacional de Nutrición y de la Escuela Nacional de Dietistas, quien definió las leyes de la alimentación en nuestro país y en América Latina.
En la Universidad Nacional de La Matanza (UNLaM), la licenciatura en Nutrición, carrera incluida en el artículo 43° de la Ley de Educación Superior N° 24.521, prepara a los graduados en el manejo de la alimentación racional del ser humano a lo largo de su ciclo vital, considerando los factores fisiológicos, patológicos, económicos, sociales y culturales en la alimentación normal y dietoterápica de individuos y colectividades en los aspectos técnicos, educativos y de investigación.
La secretaria académica del Departamento de Ciencias de la Salud de la UNLaM, Graciela Brito, consideró que la nutrición no se basa en simplemente “pensar calorías o en una balanza”, sino como algo enfocado en el derecho a la alimentación que, a su vez, forma parte de un cuidado integral de la salud.
“Cuando pensamos en la creación de esta carrera en 2012, el licenciado tenía una mirada colectiva y comunitaria que va más allá de la mirada clínica puesta en el individuo. Porque cuando pensamos en la nutrición clínica y la atención de una persona, hay que considerar el entorno de la persona y las redes a las que accede”, aseguró en diálogo con El1.


La formación del nutricionista
En este sentido, destacó que el acceso a la información alimentaria es cada vez mas masivo, por lo que el profesional en Nutrición debe garantizar el abordaje de distintos aspectos de la especialidad para llegar a todo el mundo. “La masividad de la información nos obliga a pensar a quién estamos escuchando o leyendo. Siempre hay que resguardarnos en un profesional matriculado porque en las redes sociales uno puede encontrar mucha información”, indicó.
Asimismo, celebró que la carrera que se dicta en la UNLaM integra las carreras acreditables del artículo 43 de la Ley de Educación Superior N° 24.521. “Esto es importante porque, dentro del artículo, están las licenciaturas que, en su formación, tienen un compromiso de cuidado de preservar la vida del otro. Las universidades tenemos una responsabilidad en la formación, en el cómo y en el dónde, y eso le da al licenciado en Nutrición la garantía de que, cuando recibe la información, va a estar pensada en el cuidado de su salud y de su comunidad”, explicó.
El rol del investigador en nutrición
Por último, consideró crucial que los estudiantes de Nutrición de la UNLaM cuenten con espacios de investigación para comenzar a desarrollar sus primeras herramientas e insertarse de manera temprana en las prácticas. “Desde su segundo año, los alumnos van a espacios territoriales donde pueden trabajar sus conocimientos de manera situada y real, para salir del aula y el papel”, indicó.



