Aunque este segmento representa aproximadamente el 30% de la población total del país, las brechas en educación, protección y acceso a servicios básicos siguen siendo tareas pendientes.
EDUCACIÓN
Datos recientes indican que el 96,0% de la población de 5 a 17 años asiste a una institución de enseñanza formal, una cifra alentadora que refleja el aumento de la escolarización.
Aun así, al analizar los tramos de edad, se observa una tendencia a la deserción a medida que los niños crecen. Mientras que la escolarización entre los 10 y 14 años alcanza un pico del 98,4%, en el grupo de 15 a 17 años la asistencia desciende significativamente al 89,1%.
Este abandono escolar en la adolescencia está frecuentemente ligado a la necesidad de entrar al mercado laboral o a la falta de incentivos para concluir la educación media, una situación que empeora en situaciones de vulnerabilidad.
HAMBRE CERO: NUTRICIÓN PARA LA PERMANENCIA
Un pilar fundamental para combatir la deserción y fortalecer el aprendizaje ha sido la implementación del programa Hambre Cero en las Escuelas. Esta iniciativa garantiza alimentación diaria a más de 1 millón de estudiantes en 7.082 instituciones educativas de todo el país
El programa no solo busca mejorar la nutrición, sino que actúa como un incentivo para la permanencia en las aulas. Entre 2025 y 2026, las transferencias para este programa aumentaron un 118%, y desde septiembre de 2025 se ha logrado extender la cobertura al nivel medio en el sector oficial de departamentos como Central, Presidente Hayes y Capital.
DESIGUALDAD TERRITORIAL Y BRECHA DIGITAL
La calidad de vida de la infancia paraguaya está fuertemente condicionada por el lugar de nacimiento. Un ejemplo claro es el acceso a la tecnología, fundamental para la educación actual: mientras que el 83,5% de los hogares urbanos con adolescentes tienen conexión a internet, en el área rural esta cifra cae drásticamente al 40,6%.
La protección social también muestra carencias estructurales. Solo el 27,3% de los NNA a nivel nacional cuenta con seguro médico, una cobertura que en las zonas rurales es apenas del 15,3%, frente al 33,0% en las zonas urbanas.
LA SOMBRA DE LA VIOLENCIA
Registros oficiales de años recientes contabilizaron un total de 7.327 hechos punibles contra niños, niñas y adolescentes. Entre las formas más graves de violencia documentadas se encuentran:
– Abuso sexual en niños: 3.806 casos.
– Pornografía relativa a NNA: 1.861 casos.
– Maltrato de NNA bajo tutela: 1.452 casos.
A estas cifras se suma la problemática del embarazo adolescente. En el año 2022, se registraron nacidos vivos de madres de apenas 10 a 17 años de edad, con casos distribuidos en departamentos como Boquerón, donde se reportaron situaciones de maternidad a edades tan tempranas como los 13 y 14 años.
UN FUTURO DE GARANTÍAS
El camino hacia la mejora está trazado sobre pilares sólidos. Un avance crucial es el derecho a la identidad: el 94,3% de los NNA ya cuenta con cédula de identidad. Además, el andamiaje institucional se ha fortalecido con la conformación de Consejos Departamentales, Municipales y las CODENI en gran parte del territorio.
Pasar de la celebración a la garantía de derechos requiere que programas como Hambre Cero y el fortalecimiento de la educación media sigan siendo prioridades presupuestarias. Solo así, las estadísticas dejarán de ser números en un informe para convertirse en el bienestar tangible de los más de 2,5 millones de niños y adolescentes paraguayos



