El gobierno de Jorge Macri ha dado un nuevo paso en su ofensiva por desmantelar la educación pública en la Ciudad de Buenos Aires mediante una reducción drástica de las plantas funcionales en las escuelas de Adultos y Adolescentes. Estas instituciones son fundamentales, ya que permiten que muchas personas terminen su escolaridad primaria y accedan a cursos para mejorar sus condiciones de inserción en el mercado laboral.
La medida, comunicada por la Dirección de Adultos, implica la supresión de 21 cargos de maestros de ciclo y 23 de cursos especiales. Al ejecutarse en pleno ciclo lectivo 2026, las consecuencias son inmediatas: muchos alumnos perderán su cursada y los docentes su fuente de trabajo de manera abrupta.
Un ajuste en medio de la emergencia educativa
Este recorte se produce a pesar de que los datos del Censo 2022 revelan una realidad crítica: en la Ciudad existen más de 18 mil personas que no terminaron la primaria y más de 12.500 personas analfabetas. Lejos de fortalecer el área para atender a los sectores con mayores niveles de postergación social, el gobierno demuestra un total desprecio por estas necesidades.
El plan de ajuste ha puesto el foco en las escuelas de horario nocturno, el único espacio al que pueden concurrir quienes trabajan durante el día. Tras el cierre en mayo de 18 secciones de primaria y una decena de cursos especiales, esta semana se notificaron nuevos cierres y fusiones bajo el rótulo de un «proceso de reorganización»
Ante este escenario de desguace del sistema público estatal, surge un llamado urgente a la docencia y al alumnado para organizarse contra las políticas de ajuste que el gobierno aplica sobre los sectores populares y la clase trabajadora. Asimismo, se denuncia con fuerza el «silencio cómplice» de las conducciones sindicales que, lejos de enfrentar el recorte, avalan la pérdida de cargos en el área.



