Ed Sheeran rompió el silencio sobre el período más oscuro de su vida. El cantante británico enfrentó una serie de tragedias personales que pusieron a prueba su salud mental durante el 2022. En una extensa entrevista con la revista Rolling Stone UK, el artista detalló las circunstancias que lo llevaron al límite.
En aquel año, Sheeran experimentó una profunda depresión. “Sentí que no quería vivir más”, contó el músico. Añadió que tuvo sensaciones similares a lo largo de su vida, pero esta vez el impacto resultó mucho mayor. “Te encuentras bajo las olas, ahogado. Estás en esa situación y no puedes salir de ella”, relató.
La muerte de su mejor amigo, Jamal Edwards, fue el detonante principal de su crisis. Edwards falleció de forma repentina a los 31 años debido a una arritmia cardíaca producto del consumo de sustancias. Sheeran recordó que le debe su carrera a este empresario musical, quien lo apoyó en sus inicios. “Fue un gran golpe”, aseguró el cantante.
Poco tiempo después, otra tragedia golpeó su círculo cercano. El jugador de críquet australiano Shane Warne murió en marzo de ese mismo año. Esta acumulación de duelos aceleró su espiral negativa y lo sumergió en el dolor. Sheeran admitió que estos pensamientos le provocaron mucha vergüenza por su rol como padre de dos niñas pequeñas.

En medio de estas muertes, su esposa Cherry Seaborn recibió un diagnóstico devastador. Los médicos hallaron un tumor en su cuerpo mientras ella cursaba el sexto mes de embarazo de su segunda hija, Jupiter. La cirugía no fue posible hasta después del parto, en junio. “Te sientes tan impotente”, manifestó el artista.
La presión no solo fue emocional, sino también legal y pública. Sheeran enfrentó una demanda por presunto plagio de su éxito mundial “Shape of You”. Durante el juicio, el artista sufrió acusaciones donde lo tacharon de mentiroso y ladrón. Aunque finalmente ganó el caso, el proceso sumó una carga de estrés inmanejable a su situación personal.
El papel de la terapia y el arte en su sanación
El cantante analizó el origen de sus inseguridades y las vinculó con su infancia . En la escuela primaria sufrió acoso escolar por ser colorado, usar lentes y tener un marcado tartamudeo. Él bloqueó muchos de esos recuerdos traumáticos, pero reconoció que esos episodios todavía influyen en su necesidad de aprobación. Según sus palabras, el deseo de estar en un escenario nació de esa búsqueda de afecto.
Su esposa fue quien detectó la gravedad del problema y lo impulsó a buscar ayuda profesional. Sheeran acudió a terapia por primera vez en su vida tras la sugerencia de Seaborn. “Nadie habla realmente de sus sentimientos de donde yo vengo”, comentó el músico sobre la cultura británica. Aclaró que la terapia fue un espacio fundamental para desahogarse sin sentir culpa por sus emociones.
Sheeran reconoció que su posición privilegiada le generó dudas sobre su derecho a sufrir. Sus amigos solían minimizar sus problemas debido a su enorme riqueza y éxito global. Sin embargo, el tratamiento psicológico le enseñó que el dolor no discrimina estatus social. “La ayuda no es un botón que se presiona y ya estás bien”, sostuvo.

El arte sirvió como su vía de escape y método de sanación principal. El álbum titulado «–» (Subtract) nació íntegramente de esta etapa de turbulencia y desesperación. El disco abandonó las pretensiones comerciales para regresar a sus raíces acústicas más vulnerables. Sheeran escribió las canciones con rapidez para procesar la angustia y el vacío que dejaron sus seres queridos.
Actualmente, el artista valora su vida de una manera distinta junto a su familia en los momentos de calma. A pesar de las cicatrices emocionales, Sheeran encontró la paz a través del ejercicio diario y la paternidad responsable. “Estamos muy agradecidos de estar vivos”, concluyó el cantante en su charla con Rolling Stone UK.

