Eduardo Costantini dice no estar al tanto de lo que se debate hoy en televisión. Y jura que no ha visto lo que sucede en redes sociales desde que su exesposa, Teresa Costantini, hizo la publicación en su cuenta de Instagram.
Le pide al cronista de La Nación que le explique qué está pasando. Escucha atento, lo que puede, porque dice que hay mucho ruido en el restaurante del MALBA.
La acusación de Teresa Costantini
Le alcanza para saber lo más relevante, lo central, del extenso texto que escribió Teresa. La cineasta asegura que Eduardo le pidió, a través de una tercera persona, que sacase los restos de sus padres de la parcela que tiene en el cementerio Jardín de Paz.
El título de su posteo es contundente: “El jardín no tiene paz”. Teresa comienza su publicación recordando a sus padres, Susana López Naguil y Carlos Correa Ávila, y el vínculo que mantuvieron con su exmarido.
“Fue él quien le consiguió el primer trabajo a Eduardo cuando nos casamos y nos dio parte del dinero junto a su hermana y mi abuela para comprar nuestro primer departamento. Nadie se hace solo”, escribió Teresa sobre la relación entre su padre y Eduardo.
El eje central de su posteo es el pedido que le habría hecho Eduardo: que retire los restos de sus padres de la parcela familiar. “El pedido nos dejó tambaleando a toda la familia”, escribió Teresa. De acuerdo a su relato, cuando le preguntó al intermediario qué habría motivado a su exmarido para hacerle semejante propuesta, la respuesta de Eduardo habría sido “falta de espacio”.
“Es una mentira absoluta”
La primera reacción de Eduardo es categórica: “Es una mentira absoluta”. Y luego, sin sobresaltos, relata con lujo de detalle su versión de la historia.
“Yo tengo, desde hace mucho tiempo, tres parcelas en un cementerio muy conocido. Las tres están ocupadas, colmadas en su capacidad, por familiares. Entre otros, están los padres de Teresa y una de sus abuelas, que ya no son familiares míos. Yo no entro: si mañana me muero, no tengo lugar. Como la mayoría de los familiares están reducidos a cenizas, le pregunté a algunos de mis hijos si estaban dispuestos a hacer el traslado de las cenizas de sus abuelos y de su bisabuela a otro lugar dentro del cementerio. No es algo extraño, es algo que se hace comúnmente en los cementerios. Como mis hijos no estuvieron de acuerdo, jamás se avanzó con esta idea”, asegura.
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