La expansión del jabalí europeo y del ciervo axis dejó de ser una preocupación aislada para convertirse en un problema cada vez más frecuente en distintas regiones productivas del país. Los daños sobre los cultivos, el impacto sobre la biodiversidad y los riesgos sanitarios asociados a estas especies exóticas motivaron al INTA EEA Balcarce a poner en marcha un relevamiento entre productores, con el objetivo de obtener información precisa que permita avanzar en estrategias de manejo.
En diálogo con Radio Voz, la licenciada en Ciencias Biológicas Lucía Bernad, integrante del área de Recursos Naturales del INTA EEA Balcarce, explicó el trabajo que lleva adelante el organismo y remarcó que el abordaje debe ser regional e interdisciplinario.
Bernad comentó que desarrolla sus tareas dentro del área de Agronomía del INTA, aunque su especialidad está vinculada a la fauna silvestre. «Mi trabajo es con animales silvestres y también con animales, aun cuando sean domésticos, que producen algún daño a los cultivos y también a las personas mismas», señaló.
Precisó además que el equipo está conformado por biólogos, veterinarios e ingenieros agrónomos para abordar la problemática desde distintas perspectivas.
Respecto del panorama actual, indicó que la preocupación surgió a partir de los numerosos testimonios de productores sobre la presencia creciente de jabalíes y ciervos, aunque todavía faltan datos sistematizados. «Nosotros desde el INTA Balcarce información de campo no tenemos y por eso hemos lanzado la encuesta para conocer la percepción y además la ubicación, sobre todo dentro del ámbito de influencia del INTA Balcarce», explicó.
La investigadora señaló que muchas personas aseguran haber visto estas especies, pero esa información permanece dispersa. «Todo el mundo te lo va contando y dice ‘vi jabalí, vi ciervos’, pero no se sabe tanto su ubicación. Si se sabe, son los mismos productores los que la conocen. Esa información estamos tratando de recabarla», afirmó.
La encuesta fue difundida hace menos de dos semanas y, según adelantó, una vez procesados los resultados el organismo elaborará un nuevo informe y comenzará a trabajar junto a los municipios. «Con esa información vamos a sacar seguramente otro artículo, pero además vamos a trabajar en conjunto con los municipios para ver qué soluciones podemos dar», sostuvo.
Bernad explicó que el impacto de estas especies es múltiple. En el plano productivo, destacó que los jabalíes generan importantes pérdidas económicas al remover los suelos y afectar los cultivos. «En las sierras es un impacto más visual, pero en los campos, en los cultivos, el impacto es económico», resumió.
Sin embargo, aclaró que el problema no puede analizarse únicamente desde la producción, ya que también existen miradas vinculadas al turismo y al ambiente. «Dentro de esos productores hay alguien que le gusta esa especie, que le parece simpática. Hay quien trabaja en turismo y dice ‘mirá qué lindo el ciervo atrás con la sierra’. Entonces el problema es más complejo de lo que podríamos decir porque tenés que abordar las tres miradas», indicó.
En ese sentido, remarcó que estas especies también generan consecuencias sobre la fauna nativa y recordó el caso del venado de las pampas, desplazado en algunos sectores por el avance del ciervo axis.
Otro aspecto que preocupa al equipo del INTA son los riesgos sanitarios. Bernad recordó que el jabalí puede consumirse como alimento, pero advirtió sobre las enfermedades que puede transmitir. «La triquinosis es la que más se conoce, pero realmente hay otras enfermedades que también transmiten estas especies», señaló.
Entre ellas mencionó la tuberculosis, la brucelosis e incluso distintos tipos de hepatitis, aunque aclaró que gran parte de la información científica utilizada para elaborar el informe proviene de investigaciones desarrolladas en Entre Ríos y Uruguay, ya que los estudios en la provincia de Buenos Aires aún son escasos.
Para la especialista, el principal desafío es que las acciones no queden limitadas a un solo distrito. «No se puede trabajar solamente con un municipio. Son especies que se mueven, no son especies estáticas. El problema no es solamente de dos municipios, el problema es de toda la región», afirmó.
Como ejemplo, recordó que el jabalí ya ocupa cerca del 50 por ciento del territorio argentino y que también está presente en países vecinos. «Es un problema multinacional», enfatizó.
Bernad explicó que, como ocurre con otras especies introducidas, el jabalí y el ciervo axis lograron adaptarse rápidamente al ambiente. «Como toda especie exótica que se trae y se adapta al medio, prolifera y copa todos los ambientes», sostuvo, al tiempo que comparó la situación con otros casos emblemáticos, como el castor en Tierra del Fuego o la expansión de la ardilla de vientre colorado en distintas provincias.
Finalmente, destacó que el relevamiento impulsado por el INTA constituye apenas el primer paso para diseñar políticas públicas más efectivas. «No es solamente que desde el INTA Balcarce vamos a trabajar. Es un problema que tenemos que trabajar desde otras instituciones también, no es solamente desde la investigación», afirmó.
«La investigación tiene los datos que después pueden ayudar a tomar decisiones dentro de los municipios. Nosotros desde el INTA y también desde la UNICEN investigamos justamente para que después se puedan tomar decisiones acertadas», concluyó.



