La tragedia de los cinco buceadores expertos que murieron en las profundidades de las islas Maldivas causa conmoción y repercusiones a nivel internacional. Aún se realizan tareas para recuperar los cuerpos en una cueva submarina del atolón de Vaavu, pero ya se confirmó la identidad de las víctimas fatales, todas de nacionalidad italiana.
La bióloga marina Monica Montefalcone, de 51 años, su hija, Giorgia Sommacal, de 22 años, Muriel Oddenino, Gianluca Benedetti de Padua y Federico Gualtieri , iban a bordo del barco Duke of York, un yate de buceo con alojamiento a bordo, totalmente equipado para buceadores que desean realizar varias inmersiones en un mismo día.

El jueves por la tarde se zambulleron cerca de Alimatha, uno de los lugares de buceo más populares del atolón, pero cuando pasó una hora sin que volvieran a la superficie, el resto de la tripulación dio aviso de una emergencia.
Aviones y lanchas rápidas fueron desplegados para una operación de búsqueda, según informó la Fuerza de Defensa Nacional de Maldivas (MNDF) en un comunicado. Lamentablemente hallaron el cuerpo sin vida de uno de los buceadores dentro de una cueva.
«Se cree que los otros cuatro buzos también se encuentran dentro de la misma cueva, que alcanza una profundidad de unos 60 metros», indicaron. Los equipos de rescate pausaron la búsqueda de los cuerpos restantes debido a las inclemencias del clima.
Según consigna el Corriere della Sera, Monica Montefalcone, de 51 años, era una respetada bióloga marina, reconocida como fuente de consulta habitual en la televisión italiana, y profesora de Ecología Marina Tropical y Ciencias Subacuáticas en la Universidad de Génova.
La Universidad de Génova le dedicó un emotivo mensaje a la docente y a su hija tras enterarse del trágico fallecimiento. También aclararon que la inmersión no fue una misión científica, sino que se realizó a título personal como una experiencia de turismo científico.

Su hija de 22 años, Giorgia Sommacal, había heredado la pasión por la vida marina. Solía viajar con su madre y acompañarla en las expediciones. Era licenciada en ingeniería biomédica.
Muriel Oddenino, de 31 años, también era bióloga, ecóloga y buceadora experimentada. Conocía a Montefalcone porque había sido su profesora en la universidad, al igual que Federico Gualtieri, de 31 años, quien también fue su alumno.

Gualtieri se había graduado recientemente de la Universidad de Génova con una licenciatura en biología marina y ecología. En 2015 hizo el instructorado de buceo y estaba en las Maldivas junto a su profesora para un proyecto de investigación que duraría dos semanas.
Oddenino y Gualtieri habían ganado un concurso para un proyecto científico en Japón, con fecha de partida prevista para agosto. La quinta víctima fatal, Gianluca Benedetti, de 44 años, era el jefe de operaciones y capitán a bordo del Duke of York, el yate de buceo que el grupo utilizó para su expedición.
Albatros Top Boat, la empresa operadora del Duke of York, lo describió como «un ser enérgico, extremadamente deportista y amante de la lectura, el cine clásico y el ajedrez».

Benedetti había trabajado varios años en el sector bancario y financiero, pero decidió cambiar radicalmente su vida cuando se mudó a las Maldivas en 2017.
Durante siete años vivió en el archipiélago del Océano Índico, con una breve estancia en Indonesia, donde continuó su carrera en el buceo y el turismo subacuático. Era una personalidad célebre a bordo de los barcos «Conte Max» y «Duca di York», donde acompañaba a los turistas a descubrir los atolones maldivos.

Tragedia de los cinco italianos en Maldivas: qué les pudo haber pasado
La policía local inició una investigación sobre la tragedia. Las autoridades no han descartado varios escenarios y aún investigan si el mal tiempo pudo haber afectado la visibilidad de los buceadores.
Las condiciones meteorológicas en el lugar de buceo el jueves fueron desfavorables, con fuertes vientos. El servicio meteorológico había emitido una alerta amarilla para la zona esa misma mañana.
El hecho de que ninguno de los cinco buceadores lograra volver a la superficie sugiere que el grupo podría haberse perdido dentro de una cueva submarina.
Debido a la poca luz y la escasa visibilidad provocada por el mal tiempo, es posible que se hayan desorientado y quizás se hayan quedado sin aire mientras intentaban encontrar la salida.
Una de las hipótesis que también investigan la guardia costera y los expertos como causa de la muerte es el fenómeno de «oxígeno tóxico». Se produce cuando la mezcla del tanque de apoyo es inadecuada, lo que provoca que el oxígeno resulte tóxico a ciertas profundidades.
La empresa de yates del Duque de York, según consta en su página web oficial, proporciona nitrox, la mezcla respiratoria para buceo compuesta de nitrógeno y oxígeno.
«A 50 metros de profundidad en el mar, existen varios riesgos. Una mezcla respiratoria inadecuada puede crear una hiperoxia, aumentar la presión parcial de oxígeno en los tejidos y el plasma sanguíneo, lo que puede provocar problemas neurológicos», indicó Alfonso Bolognini, presidente de la Sociedad Italiana de Medicina Subacuática e Hiperbárica.
«Basta con que un buceador tenga un problema o un ataque de pánico, la agitación provoca que el agua se enturbie y puede dificultar la visibilidad. En estos casos, cualquier error puede ser fatal«, agregó Bolognini.
Los investigadores están tratando de determinar si el grupo utilizó un «hilo de Ariadna«, una cuerda que es de uso obligatorio en ciertas cuevas, para mantenerse juntos y encontrar la entrada y la salida de las cavidades.
El ministro de Turismo de Maldivas, Mohamed Ameen, declaró que los agentes de la guardia costera y las fuerzas de seguridad seguían rastreando las remotas aguas alrededor de la zona donde se informó de la desaparición de los buzos el jueves por la tarde.
«Me entristece profundamente el trágico accidente de buceo ocurrido en el atolón de Vaavu», declaró Ameen en un comunicado. Los medios locales informaron el año pasado que al menos 112 turistas habían muerto en incidentes relacionados con el mar en el archipiélago durante los cinco años anteriores, incluidos 42 en accidentes de buceo o esnorquel.

