Rubén «Ñoño» Fernández, de 47 años, fue asesinado de un disparo en la madrugada del domingo, tras quedar involucrado en una disputa que terminó de manera trágica.
Fernández, reconocido por su amplia trayectoria en la panadería «La Victoria» de la llamada «Ciudad del Abrazo Cordial», perdió la vida en el hecho. Por el crimen fueron detenidos un adolescente de 17 años, alojado en el Centro de Atención del Menor de Tres Horquetas, y Oliver Ángel Iglesias, de 29 años, ambos del barrio Independencia.
Según testigos, el adolescente habría sido quien efectuó los disparos con un revólver calibre 38 largo, aunque las pericias deberán confirmar quién de los dos imputados cometió el homicidio.
La esposa de la víctima, Silvia Ávalos, relató que Fernández fue asesinado a sangre fría: «El hijo bajó de la moto en la esquina y comenzó a disparar», afirmó. Además, acusó a la madre del adolescente, identificada como L.Q., de haber entregado el arma a su hijo: «Tiene que ir presa también». Ávalos describió el momento más doloroso: «Se murió desangrado en mis brazos, le pegó un tiro en el pecho, dejaron una familia destruida».
Uno de los hijos de Fernández también reclamó justicia: «Queremos que vayan presos los tres», en referencia al adolescente, su madre y el padrastro Iglesias.
La investigación está a cargo de la fiscal número 2, Ana González de Pacce, quien deberá determinar la responsabilidad de Iglesias. El adolescente, en tanto, quedó bajo jurisdicción del Juzgado del Menor y de la Familia. La autopsia reveló que Fernández murió por paro cardiorrespiratorio postraumático y traumatismo penetrante de tórax.
Se espera que hoy Iglesias se presente en la fiscalía de avenida 9 de Julio 236 para prestar declaración como imputado ante la fiscal Pacce.
Preocupación por la escalada violenta
En las últimas horas, en la cuenta de FM Zoe, una radio de Fontana publicó una extensa reflexión para sumarse a las muestras de dolor por el asesinado de Fernández.
«Una vez más, la madrugada en Fontana se tiñe de dolor. Lo que debería haber sido una noche más terminó en tragedia, en una escena que ya no debería sorprendernos, pero que nunca deja de doler», describe la publicación.
«Hoy no hablamos de números ni de estadísticas. Hablamos de una vida. De don Fernández, un trabajador de años, parte de una panadería tradicional de nuestra ciudad, un hombre conocido, de esfuerzo diario, de esos que construyen comunidad en silencio. Un vecino más, uno de los nuestros. Y, sin embargo, la violencia se lo llevó. De la peor manera. Sin sentido. Sin explicación que alcance», lamentan.
«Lo alarmante no es solo el hecho en sí, sino lo que representa: una sociedad que parece acostumbrarse al descontrol, donde un conflicto termina en muerte, donde un arma aparece con demasiada facilidad y donde incluso un menor queda involucrado en un desenlace fatal», advierten.



