La economía se fragmenta en sectores ganadores y perdedores, y las inversiones estratégicas del Estado están de enhorabuena, al caer del lado de los primeros. A diferencia de lo ocurrido durante la pandemia, el turismo, la banca y la defensa se encuentran ahora en un buen momento, lo que ha permitido que el valor de las participaciones públicas en bolsa haya aumentado un 17% en el último año. Los dividendos procedentes de estas empresas suben además un 8% y rozan por primera vez los 2.000 millones de euros, con Aena y CaixaBank como grandes aportadores.
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