Con la llegada de los primeros días frescos del otoño, los dolores articulares y musculares se vuelven una consulta frecuente en los consultorios médicos. Muchas personas notan que sus molestias parecen intensificarse o surgir repentinamente con el cambio de temperatura. Según explica la Dra. Liliana Rolón (MN 124339) , Gerente Médica de Vittal, este fenómeno tiene explicaciones médicas concretas que van más allá de una simple percepción climática.

La ciencia detrás del dolor invernal
“El descenso de la temperatura ambiental genera efectos biológicos directos” , explica la Dra. Rolón. Entre ellos se destaca la vasoconstricción, que reduce la llegada de oxígeno a los tejidos, y una contracción muscular refleja que disminuye la elasticidad y aumenta la rigidez.
“Para quienes ya conviven con patologías como artrosis o artritis, el frío actúa como un factor que agudiza la sensibilidad al dolor” , advierte la especialista.
A esto se suma el cambio de hábitos estacionales. La tendencia al sedentarismo durante los meses fríos favorece la pérdida de movilidad y la tensión sostenida en las articulaciones.
Movimiento: el mejor aliado contra la rigidez
La Dra. Rolón destaca que el movimiento es el principal aliado frente a la rigidez. Por eso, recomienda mantener una actividad física regular, realizar pausas activas durante la jornada y evitar permanecer en la misma posición por períodos prolongados.
“Antes de realizar cualquier esfuerzo físico, resulta indispensable una entrada en calor progresiva que incluya movilidad articular y estiramientos suaves para preparar al cuerpo” , detalla.
Cuidado externo e hidratación
El cuidado externo es igual de relevante. Abrigarse en capas y proteger especialmente zonas críticas como rodillas, manos y cuello ayuda a estabilizar la temperatura corporal y prevenir espasmos musculares.
Existen factores invisibles que juegan un rol determinante, como la hidratación y la higiene postural. “Aunque en invierno la sensación de sed disminuye, el agua sigue siendo esencial para el correcto funcionamiento muscular” , apunta la Gerente Médica de Vittal.
En paralelo, es común que ante el frío las personas adopten posturas rígidas o encogidas de forma involuntaria. Prestar atención a la ergonomía en el trabajo y evitar tensiones mantenidas es crucial para prevenir el dolor.
Cuándo consultar a un especialista
La Dra. Rolón recomienda no recurrir a la automedicación ante la aparición de estas molestias. El uso indiscriminado de analgésicos puede enmascarar cuadros que requieren atención profesional.
“Se debe realizar una consulta médica si el dolor es intenso, persistente, limita el movimiento o se acompaña de inflamación evidente” , señala.
En definitiva, anticiparse al frío con hábitos saludables y escuchar las señales del cuerpo permite que el cambio de estación no se traduzca en una pérdida de bienestar.
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