El fútbol como deporte esencial para la fundación de clubes en Argentina

Club de Cricket de Buenos Aires. Foto de: El Grão.
Club de Cricket de Buenos Aires. Foto de: El Grão.

A un mes del Mundial 2026, el fútbol vuelve a dominar la agenda. En Argentina, ningún medio de comunicación ni conversación callejera escapa a este fenómeno social. Pero, ¿cómo pasó este deporte de ser exclusivo de unos pocos sectores a popularizarse en todo el país? ¿Por qué esta disciplina trascendió su propio juego para convertirse en el motor constitutivo de los clubes? Este trabajo ofrecerá un breve repaso a la historia del fútbol argentino y se preguntará cuál es la función de las entidades deportivas en la actualidad.

Clubes argentinos a lo largo de la historia

El fútbol es el deporte más emocionante y el que genera mayores ingresos económicos en Argentina. Esta es una de las razones por las que algunos sectores de la política nacional y empresarios abogan por la privatización de estas entidades. Ahora bien, para analizar los clubes actuales, debemos considerar cómo se construyeron asociativamente en los últimos años. Durante la segunda mitad del siglo XIX, las diferentes entidades deportivas fueron formadas por inmigrantes británicos. Según Julio Frydenberg, “además de practicar sus deportes típicos dentro de sus asociaciones, consideraban que la difusión de estos tendería a imponer una civilización sólida al resto del planeta” (Frydenberg, 2011, p. 25). Siguiendo esta iniciativa de incorporar costumbres de su país natal, el 20 de junio de 1867 se celebró en Argentina el primer partido de fútbol del continente, según una placa conmemorativa. Los orígenes de esta disciplina se remontan a varios años atrás, pero se estableció en 1863, año en que el fútbol se oficializó como deporte, con la creación en Inglaterra de la Football Association, la primera entidad en regular esta disciplina.

El encuentro que marcó el inicio del fútbol en Argentina se disputó en el Buenos Aires Cricket Club, cerca de lo que hoy es el edificio del Planetario en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA). El partido se disputó con ocho jugadores por equipo, entre ellos Thomas Hogg, uno de los promotores de la fundación del Buenos Aires Football Club, la primera entidad futbolística creada en Argentina. Sin embargo, los testimonios sobre este encuentro se recopilaron de un artículo del periódico The Standard , donde no se especificaron las reglas que se jugaron en este partido , pero no se llegó a determinar si se realizó con los pies o con las manos (Alabarces, 2023). Pero esta segunda opción, como la denomina Frydenberg, resulta frustrante porque “los clubes de la colonia británica abandonarán progresivamente el fútbol, ​​hasta olvidarlo por completo: la popularización termina siendo irritante, plebeya, violando los principios de juego limpio que estos clubes defienden” (Alabarces, 2023, p. 52).

Finalmente, la creación de la tradición de este deporte en Argentina surgió a partir de las instituciones educativas británicas. El escocés Alejandro Watson Hutton fundó en 1884 el Buenos Aires English High School (BAEHS) e “introdujo en el ámbito rioplatense el modelo inglés que incorporaba los deportes al programa escolar. Y entre los deportes se destacaba el fútbol” (Frydenberg, 2011, p. 26). De esta manera, Watson Hutton creó el 21 de febrero de 1893 la Argentine Association Football League (AAFL), la primera de Sudamérica y una de las más antiguas del mundo. Dos años antes se había fundado una liga con la misma denominación, pero su continuidad fue efímera. Cabe señalar que las instituciones más preponderantes que impulsaron la AAFL fueron el BAEHS, Quilmes Club, Old Caledonians, St. Andrew´s, Lomas Athletic y Flores Athletic.

Durante los primeros años, esta asociación estuvo conformada en buena parte por equipos provenientes de escuelas inglesas. Uno de los datos sobresalientes que sirve para hacer un análisis a lo largo de la historia es que “en general, los clubes ingleses eran instituciones cerradas que hacían de la exclusividad su razón de ser y la causa y origen de su éxito” (Frydenberg, 2011, p. 32). Asimismo, “la cuota social era alta, el socio debía ser presentado por varios padrinos para ser aceptado y las mujeres no podían asociarse. Estas entidades fueron ámbitos exclusivos y excluyentes de sociabilidad masculina” (Frydenberg, 2011, p. 32). Con el paso de los años esto irá cambiando, ya que las cuotas sociales comenzaron a ser más accesibles. En la actualidad los asociados y asociadas provienen de diversas clases sociales y los clubes dejaron de ser espacios frecuentados únicamente por hombres. 

Unos años después de su creación, la AAFL solicitó que los clubes no lleven el mismo nombre que la entidad educativa a la que representaban. De esta manera, quienes integraban el BAEHS eligieron el nombre de Alumni Athletic Club para su equipo. Esta institución es la que más torneos de Primera División ganó durante el amateurismo con 10 títulos entre 1900 y 1911. Además, otros clubes adoptaron sus colores, rojo y blanco, en sus camisetas. Por lo tanto, se considera a Alumni como una de las entidades más importantes en la primera etapa del fútbol argentino. Poco después de la creación de las instituciones con gran influencia británica, se “fundaron los clubes de élite criolla dedicados a las actividades deportivas, sociales y culturales, promotores de los valores del fair play y la figura del gentleman” (Daskal y Moreira, 2017, p. 17).

Ahora bien, a principios del siglo XX el fútbol dejó de ser exclusivo de los clubes con tradición británica y de las élites de la época. Durante la primera década, “el nuevo deporte se popularizó como moda entre los varones jóvenes de sectores medios y bajos” (Adamovsky, 2012, p. 136). Asimismo, “los que se entregaron con fervor al juego y fundaron centenares de clubes en distintas ciudades del país parecen haber sido más bien hijos de inmigrantes” (Adamovsky, 2012, pp. 136 y 137). Para 1914 un tercio de la población de Argentina y la mitad de la Ciudad de Buenos Aires estaba conformada por extranjeros. Estos, en su mayoría, provenían de sectores sociales modestos, zonas rurales pobres y habían dejado sus países porque no tenían oportunidades laborales. Si bien los inmigrantes llegaron de diferentes naciones, en su mayoría eran procedentes de Italia y España.

En el comienzo de 1900 se fundaron centenares de clubes, buena parte de ellos por la práctica del fútbol. Si bien no era necesario crear una institución para hacer este deporte: “más allá de la práctica informal en calles y baldíos, la difusión popular de la práctica futbolística se llevó a cabo fundando clubes que en la mayoría de los casos sólo eran equipos de once, doce o trece jugadores-socios-directivos” (Frydenberg, 2011, p. 47). Para 1907 había en Buenos Aires más de trescientos equipos-clubes que competían en ligas independientes que estaban por fuera de la oficial. Como señala Alabarces, en esta ciudad también fueron importantes los curas salesianos “que incentivaban la práctica del fútbol en sus escuelas como estrategia disciplinadora de las almas y los cuerpos” (Alabarces, 2023, p. 78).  Por ejemplo, San Lorenzo de Almagro, uno de los clubes más importantes del país, fue fundado en 1908 por la influencia de Lorenzo Massa, un padre salesiano que les prestaba las instalaciones de la iglesia a los jóvenes del barrio para que jueguen al fútbol. 

San Lorenzo de Almagro
Futbolistas de San Lorenzo de Almagro con Lorenzo Massa. Foto: Boletín Salesiano.

A pesar de que durante la primera década del siglo XX se creó la mayoría de los clubes más importantes del país, recién en 1913 una entidad salió campeona sin tener un solo jugador de origen británico en su equipo. La institución fue Racing Club y, con este logro, comenzó a reconocerse al  club de Avellaneda como el primer campeón criollo. Por otro lado, entre 1913 y 1919, Racing obtuvo siete títulos consecutivamente en la Primera División del amateurismo, ganándose el apodo de La Academia, ya que se argumentaba que les enseñaba a jugar a sus rivales. Sin embargo, el primer club criollo en fundarse fue Argentino de Quilmes en 1899 y, en 1901, Estudiantes de Buenos Aires fue el primero en jugar torneos oficiales con integrantes únicamente argentinos (Bekerman, 2017).

Entonces, desde aquellos años, “este proceso motorizado por el deseo de los jóvenes de jugar competitivamente al fútbol requirió la creación formal de clubes, los que conllevaban un horizonte participativo, igualitario en términos de civilidad”  (Daskal y Moreira, 2017, p. 20). Durante la primera década del siglo se fundaron River Plate (1901), Racing Club (1903), Independiente (1905), Boca Juniors (1905) y San Lorenzo de Almagro (1908). Estos, en 1937, luego de la profesionalización del fútbol masculino en 1931, fueron considerados por la AFA los cinco clubes más grandes de Argentina por la cantidad de títulos, socios y más de 20 años de trayectoria en Primera División. Por otro lado, desde los primeros años en que se empezó a practicar el fútbol en el país, este deporte “se encuentra organizado en torno a los clubes: entidades civiles cuyos únicos ‘dueños’ son los socios, que participan de su vida deportiva, social, cultural y deportiva” (Daskal y Moreira, 2017, p. 20).

Si bien la disciplina futbolística fue determinante en la conformación de los clubes argentinos, estas entidades comenzaron a incorporar otros deportes. Esto hizo que se diversificaran las actividades que se podían practicar dentro de las nuevas instituciones. Por otro lado, hay que señalar que estos clubes se fundaron en un territorio en particular, donde construyeron su estadio, su sede social y, en algunos casos, su polideportivo. Eso permitió que la comunidad donde se encuentra instalada la institución pueda usar sus instalaciones, practicar un deporte, concurrir a alguna actividad cultural y forjar un sentido de pertenencia. A su vez, se comenzaron a generar rivalidades deportivas interbarriales que con el pasar de las décadas, en reiterados casos, se cargaron de violencia simbólica y física. 

Ahora bien, los clubes se fueron fundando masivamente como asociaciones civiles sin fines de lucro en las que sus dirigentes se eligen democráticamente a través del voto de sus socios y socias. Quienes se postulan como candidatos provienen de agrupaciones políticas conformadas por asociados y asociadas a la institución. Por otro lado, las elecciones no son obligatorias y se encuentran habilitados para sufragar quienes cumplan ciertos requisitos que son diferentes según cada institución: categoría de socio, antigüedad, entre otras. El valor de la tradición democrática en este tipo de instituciones es tan importante que incluso “los clubes sociales y deportivos fueron una de las únicas, sino las únicas instituciones donde se siguió votando y eligiendo autoridades” (Gruschetsky, 2019, p. 35) durante la última dictadura cívico militar. Durante la época que va desde mediados de la década del 70 hasta los primeros años de los 80, se observó un incremento en la masa societaria en los clubes. Se desprenden algunas hipótesis sobre esta cuestión, como por ejemplo que el régimen dictatorial no arremetió contundentemente contra estas instituciones, porque la mayoría de los dirigentes de los clubes eran desde lo discursivo “apolíticos”.

 Por otro lado, se señala que durante los gobiernos militares un sector de la sociedad encontró en los clubes un espacio de contención y refugio, como lo harán en la crisis social y económica de principios del siglo XXI (Gruschetsky, 2019). Sin embargo, por citar un caso, San Lorenzo de Almagro fue presionado por el brigadier Osvaldo Cacciatore, el intendente de la ciudad de Buenos Aires durante la dictadura, para deshacerse de su estadio, el Viejo Gasómetro, con la excusa de reabrir dos calles. Esta obra nunca se llevó a cabo y los terrenos fueron vendidos a una multinacional. Por otro lado, algunos clubes todavía siguen recordando cada 24 de marzo a sus socios que fueron detenidos y desaparecidos entre los años 1976 y 1983. Si bien, según lo planteado por  Gruschetsky, la última dictadura no atacó masivamente a las instituciones deportivas, este tema merece un análisis particular sobre cada club y sus asociados.

Los entidades deportivas en el presente

En la actualidad, los clubes siguen siendo asociaciones civiles sin fines de lucro, a pesar del intento de algunos sectores políticos y empresariales por transformar estas entidades en sociedades anónimas deportivas (SAD). Es decir, los dirigentes son socios y socias elegidos democráticamente por sus pares para que gobiernen el club según lo determinado por el estatuto de cada institución. Además, si bien el fútbol sigue siendo la disciplina preponderante y la que mayor ingresos económicos genera en las instituciones, los clubes son espacios donde diferentes sectores de la sociedad pueden practicar diversos deportes por una módica cuota social. Por otro lado, en estas entidades se desarrollan otras actividades recreativas, educativas, solidarias y sanitarias que no tienen ningún costo económico para quienes participen de ellas.

Esto último se debe al importante rol social que cumplen los clubes en la comunidad. Las actividades pueden estar dirigidas a los socios, socias, vecinos y vecinas de la institución o a personas de otros barrios o provincias. Para este trabajo se contó con el testimonio de Pablo, profesor del club Haedo Futsal, una institución que, aún sin tener un espacio físico propio, en el 2024 pudo terminar los trámites correspondientes para ser considerado un club. Una cuestión que vincula a esta joven institución con las primeras entidades del fútbol argentino, es que también nació en un colegio. Es decir, casi 150 años después, los establecimientos educativos siguen forjando un estrecho nexo con el deporte nacional. 

Ahora bien, una de las razones de por qué se entrevistó a un integrante de Haedo Futsal es porque llevan adelante una campaña denominada “Almacén de Botines”, que consiste en recolectar calzados que quedan en desuso por diversas cuestiones y luego son redistribuidos para ser reutilizados por personas que los necesitan. Pablo cuenta que se “arman jornadas para compartir, es un espacio solidario. Además de tomar unos mates o una gaseosa, de pasar una tarde de fútbol amena, disfrutamos de poder estar ayudando a gente que no tiene los recursos necesarios para comprarse un botín” (Pablo, comunicación personal, 16/09/2025). Al igual que los grandes clubes de Argentina, esta nueva institución de barrio cumple una función imprescindible para quienes desean jugar al fútbol y no lo pueden hacer en iguales condiciones de aquellos que tuvieron la oportunidad de tener un calzado de primera calidad.

Cabe señalar que este es un ejemplo de los tantos que se pueden mencionar en los últimos años. Argentina viene sufriendo diversas crisis económicas, sociales y políticas. Desde los 90, más precisamente en los gobiernos de Carlos Menem, Mauricio Macri y Javier Milei, se privatizaron empresas estatales, hubo una apertura indiscriminada del comercio, flexibilización laboral, quita de derechos a jubilados y discapacitados, entre otras políticas antipopulares. Todo esto generó mayor desigualdad en la sociedad, donde se vio reflejado en cierre de empresas, aumento de desempleo y caída del consumo. Sin embargo, ante estas crisis los clubes funcionan como una gran red de contención para los sectores sociales más afectados. Esto lo hacen a partir de actividades fijas que llevan adelante estas instituciones junto con sus fundaciones e hinchas. Las acciones pueden ser campañas en invierno para sobrellevar el frío de quienes están en situación de calle, la entrega de útiles escolares a niños y niñas de bajos recursos, donación de sangre en institutos médicos, recolección de tapas de bebidas para colaborar con el Hospital Garrahan, festejo por el Día de las Infancias o celebraciones para Navidad, entre otras. Las actividades se hacen todos los años y están destinadas, según el club, a la comunidad que convive con la institución o, en otros casos, a personas que se encuentran en otros barrios. Esto depende mayormente de las necesidades de la localidad en la que se encuentra la institución.

También, ante emergencias sanitarias o catástrofes climáticas, los clubes ponen a disposición sus instalaciones para recolectar donaciones, además de la colaboración de socios y socias para ayudar a coordinar la recepción y entrega de esos productos en las zonas afectadas. A principios de 2020 el mundo se vio afectado por la pandemia de COVID-19, que dejó millones de muertes además de golpear la economía global. Obviamente, Argentina no estuvo exenta de estas consecuencias. Ante esto, el Club Atlético Lanús, armó un hospital con camas en su microestadio de básquet. Por su parte, San Lorenzo de Almagro puso a disposición la propiedad de Avenida La Plata para que funcione como vacunatorio. Además, estos y otros clubes, a través de sus socios y socias, hicieron ollas populares para ayudar a personas que en la cuarentena habían perdido su trabajo o que, por el aislamiento, ya no podían recibir el aporte del Estado, familiares, vecinos o amigos.

Club Atlético Lanús.
Armado del hospital que montó Lanús en su microestadio de básquet. Foto: Club Atlético Lanús.

Los clubes son, a través de la práctica de diferentes disciplinas deportivas, espacios para que algunos jóvenes se integren en una sociedad que los ha marginado. Es lo que comúnmente se llama “sacar a los chicos de la calle” e insertarlos en un club para que puedan formarse. Cabe señalar que este tipo de entidades pueden contar con institutos educativos, en los que los jóvenes pueden terminar sus estudios. Estos son solo algunos de los tantos ejemplos en los que los clubes en la actualidad, como asociaciones civiles sin fines de lucro, son imprescindibles para la construcción del tejido social. Son espacios heterogéneos donde conviven personas diversas de diferentes sectores sociales, políticos y religiosos.

Consideraciones finales

Han pasado casi 160 años de lo que se puede considerar el primer partido de fútbol en Argentina. Si bien no hay certezas exactas de las reglas y de cómo se jugó ese cotejo en 1867, no quedan dudas de que esta disciplina originó un cambio rotundo, no solo en el deporte, sino en los aspectos sociales del país. Lo que empezó como un entretenimiento exclusivo para inmigrantes británicos, donde la cuota para ser socio del club era alta y con determinados requisitos, terminó siendo el deporte más popular de Argentina que integra a personas de diversas clases sociales. 

El fútbol, además, fue clave para la fundación de centenares de clubes a principios del siglo XX, entidades que luego sumaron otras disciplinas, diversificando así la vida deportiva de las instituciones. Por otro lado, existe una conexión entre esa época y la actual. Algunos clubes forjaron sus cimientos a partir de cederles un espacio a los niños para que no jueguen al fútbol en la calle y así alejarlos de los peligros del escaso tránsito que pasaba por los caminos. En las últimas décadas, las instituciones deportivas funcionan como espacios para atraer y contener a jóvenes que sufren distintas problemáticas en sus casas o en la calle. 

Es por eso que es imprescindible que los clubes sigan teniendo el modelo asociativo actual, en el que los socios manejan el rumbo de las instituciones. Si bien algunas entidades sufren diversas crisis políticas y económicas, como en todo gobierno democrático, eso no válida el cambio hacia una SAD, que mayoritariamente sólo pondera al fútbol por sus ingresos económicos. Son reiterados los ejemplos en los que este tipo de asociaciones empresariales abandonan las instituciones deportivas cuando no alcanzan las ganancias deseadas, dejando en la quiebra a los clubes. De esta manera, es clave reforzar las democracias de las entidades, para que los propios socios y socias tengan las herramientas necesarias que ayuden a reordenar los desajustes políticos y económicos de nuestros clubes argentinos.

Bibliografía

Adamovsky, E. (2012). Historia de las clases populares en la Argentina. Desde 1880 hasta 2003. Sudamericana.

Alabarces, P. (2023). El fútbol en América Latina. Prometeo.

Bekerman, E. [@egerbek]. (3 de agosto de 2017). Lo que está claro es que (junto con Colón AC) @EstudiantesBA fue sin duda el 1er club criollo en el [Tweet] [Imagen adjunta]. X. https://x.com/egerbek/status/893085144873144321 .

Daskal, R. y Moreira, V. (2017). Clubes argentinos. Debates sobre un modelo. UNSAM Edits.

Frydenberg, J. (2011). Historia social del fútbol. Del amateurismo a la profesionalización. Siglo Veintiuno Editores.

Gruschetsky, M. (2019). Esplendor y apogeo de los clubes de fútbol, ​​sociales y deportivos durante los años de la dictadura. En R. Rein, M. Gruschetsky y R. Daskal (Eds.) Clubes de fútbol en tiempos de dictadura. UNSAM Edits.

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Alfredo Benavidez

Alfredo Benavidez es Periodista especializado en Deportes por el Círculo de Periodistas Deportivos y Licenciado en Ciencias de la Comunicación por la Universidad de Buenos Aires.

Como citar

BENAVIDEZ, Alfredo. El fútbol como deporte esencial para la fundación de clubes en Argentina. Ludopédio, São Paulo, v. 203, n. 20, 2026.

Redacción

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