En las últimas horas, el Gobierno nacional destacó la desaceleración de la inflación de junio, que se ubicó en el 1,9 por ciento y marcó el registro mensual más bajo de los últimos diez meses. Fue el ministro de Economía, Luis Caputo, quien celebró el dato difundido por el INDEC y sostuvo que refleja «la fortaleza del proceso de desinflación«. Sin embargo, el informe oficial también mostró que la Canasta Básica Total aumentó un 2,2 por ciento, por encima del índice general.
A través de sus redes sociales, Caputo remarcó que «en junio la variación del Índice de Precios al Consumidor Nacional fue de 1,9 por ciento mensual» y destacó que «la inflación núcleo fue de 1,6 por ciento”. “La variación del nivel general fue la más baja desde agosto de 2025 y la inflación núcleo fue la menor desde julio del año pasado”, ponderó.
Así, el titular del Palacio de Hacienda puso el foco en algunos rubros específicos al señalar que «alimentos y bebidas no alcohólicas registró una variación del 1,3 por ciento», mientras que «prendas de vestir y calzado aumentó un 0,4 por ciento«. También, afirmó que el promedio de inflación de los últimos tres meses “disminuyó 0,5 puntos porcentuales respecto de mayo, ubicándose en el nivel más bajo desde octubre del año pasado y reflejando la fortaleza del proceso de desinflación».
No obstante, el propio informe oficial dejó un dato menos favorable para el Gobierno. La Canasta Básica Total, que determina la línea de pobreza, aumentó un 2,2 por ciento mensual, por encima de la inflación general, mientras que la Canasta Básica Alimentaria registró una variación del 1,3 por ciento. Como consecuencia, una familia tipo integrada por dos adultos y dos menores necesitó 1.531.473 pesos para no caer bajo la línea de pobreza y 689.853 pesos para no ser considerada indigente.



