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Un maravilloso mural cerámico enmarca un comercio de alimentación ecológica en el corazón del Poble-sec. Se puede admirar en el número 42 de la calle Salvà, en un local que desde 1910 fue una histórica vaquería del barrio, muy emblemática a partir del singular mural, que los propietarios rescataron del que fuera pabellón de Holanda en la Exposición Internacional de 1929 de Barcelona. La familia lo adquirió cuando ya estaba a punto de ser desmontado y lo trasladó a su lechería tras hacer algunos ajustes.
El mural representa una escena rural holandesa, en la que aparecen en la parte superior unas vacas y una granja, y, en los laterales, un hombre y una mujer haciendo labores relacionadas con la producción artesana de leche. La Lleteria, que es como se denominaba el negocio, no era la única vaquería que había en el Poble-sec, però quizá sí la más popular, sobre todo a partir de la instalación del mural que rodea la entrada en forma de arco rectangular.

La prohibición de las vaquerías en la ciudad a partir de mediados del pasado siglo obligó a los propietarios de La Lleteria a traspasar el local, en el que se instaló durante décadas una cestería. Más tarde, se lo quedó una productora y, desde hace algo más de una década, abrió la actual tienda de alimentación ecológica y de kilómetro cero. El local ha mantenido su nombre original, aunque con el añadido de Biocolmado. Y, por supuesto, ha mantenido su gran

seña de identidad, el magnífico mural de origen holandés que dentro de tres años cumplirá un siglo, coincidiendo con la conmemoración del centenario de la Exposición Internacional. Allí fue donde el matrimonio formado por Buenaventura Piñol y Dolors Pellicer se enamoraron —especialmente ella, gran admiradora del arte modernista— de este conjunto cerámico, al que añadieron las iniciales de la familia.


El mural sufrió el transcurso del tiempo y llegó al siglo XXI muy deteriorado, con grietas, incrustaciones, la pérdida y rotura de muchos de los pequeños baldosines que componen la obra y extensas áreas que se cubrieron con mortero. Hasta que en el 2003 se procedió a su restauración para volver a lucir como hace un siglo.



