La incertidumbre se adueña de las reservas para las próximas vacaciones y los especialistas anticipan que el fenómeno El Niño alcanzará una intensidad extraordinaria. La Organización Meteorológica Mundial confirmó que el evento llegará a un nivel “muy fuerte” y que aumentará el riesgo de eventos extremos hasta 2027.
El calentamiento anómalo de las aguas del océano Pacífico ecuatorial altera los patrones globales de lluvias y temperaturas. En el plano local, las inundaciones registradas en el Litoral funcionan como una muestra directa de esta dinámica meteorológica.
Respecto al impacto real en la costa argentina, el meteorólogo Mauricio Saldívar explicó que se trata de “un fenómeno de escala global que modifica los patrones de circulación atmosférica” y sostuvo que “puede favorecer determinadas condiciones de precipitación y temperatura”.
El especialista remarcó que los efectos sobre el litoral marítimo bonaerense dependen también de variables oceánicas adicionales. Por esta razón, pidió no trazar una relación lineal entre un evento potente y una mayor frecuencia de tempestades: “La respuesta varía según la región y la época del año”.
Para la zona costera, la mayor amenaza radica en la simultaneidad de factores adversos como vientos intensos, oleaje, lluvias copiosas y mareas astronómicas. “Estos eventos pueden ocurrir aún sin El Niño”, marcó.
En ese sentido, aclaró que no debe interpretarse el cuadro como una certeza anticipada de catástrofes urbanas. “El Niño aumenta o modifica determinadas probabilidades climáticas, pero no permite anticipar por sí solo cuándo habrá una sudestada, una inundación, cuánto subirá el mar o qué playa sufrirá erosión”, señaló.
Frente a este panorama, el escenario más complejo se daría si confluyen ráfagas persistentes del sudeste con una pleamar y costas deterioradas. En tal caso, “el impacto puede ser considerablemente mayor”, advirtió Saldívar, justificando la necesidad de extremar la vigilancia.
Precipitaciones y riesgo regional
Por su parte, el meteorólogo Marcelo Madelón ratificó que bajo este patrón “tenemos más precipitaciones” y anticipó formalmente “un verano más lluvioso”.
No obstante, el experto aclaró que esto no anula la posibilidad de tener jornadas de sol durante la temporada estival. “Esto no significa que haya momentos en los cuales no se pueda disfrutar en la Costa Argentina de días cálidos y soleados”, afirmó.
En relación con el comportamiento hídrico, alertó sobre posibles anegamientos en el centro y este del territorio, “con la posibilidad de que este Súper Niño derive en anegamientos incluso más profundos que en episodios anteriores”.
El mapa de mayor vulnerabilidad sitúa el foco crítico en Misiones, Corrientes, Chaco, Santa Fe, Entre Ríos y Buenos Aires. Asimismo, la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA) estimó un 81% de probabilidades de que el evento alcance la categoría de fuerte a muy fuerte hacia fin de año, afectando de lleno a las cuencas de los ríos Iguazú y Uruguay.
Alerta y preparativos en Mar del Plata
En Mar del Plata, donde los martilleros sugirieron aumentos de alquileres del 25%, la preocupación escaló al ámbito legislativo local. La concejal Vilma Baragiola presentó un proyecto de ordenanza para declarar la emergencia climática preventiva por 180 días en el partido de General Pueyrredón, facultando al Ejecutivo a ordenar tareas de mitigación y monitoreo junto a Defensa Civil y Bomberos.
El sector turístico y los balnearios siguen de cerca la situación tras los destrozos y la severa pérdida de arena ocasionada por la ciclogénesis de mayo. Sobre este punto, el titular de la Cámara Empresaria de Balnearios, Nelson Díaz Aguirre, advirtió sobre la vulnerabilidad de las playas y confirmó que los concesionarios avanzan formando médanos de reserva para proteger las estructuras.
El escenario turístico en Brasil
La situación meteorológica también condiciona a Brasil, principal competidor del turismo argentino. El sur del país vecino presenta cuencas hídricas saturadas en Río Grande do Sul, lo que agrava notablemente el peligro de inundaciones inmediatas.
Este excedente pluvial resulta determinante para nuestro país debido a que drena hacia la cuenca del Plata a través del río Uruguay. En contrapartida, los especialistas señalan que el patrón clásico en territorio brasileño suele combinar sequías marcadas en el Noreste con inundaciones en el Sur.
Frente a las intensas precipitaciones en destinos sureños tradicionales, la demanda de veraneantes podría orientarse hacia zonas como Porto de Galinhas, Maragogi y Maceió, o bien regresar a la costa nacional. Con todo, los expertos coinciden en que la adecuada gestión del riesgo será el factor determinante para sortear el impacto del clima durante el verano.



