En el marco del Tedeum por el 25 de Mayo celebrado en la Catedral capitalina, el obispo de la Arquidiócesis de Resistencia , Ramón Dus dejó un mensaje con eje el llamado a recuperar la fraternidad, fortalecer los vínculos comunitarios y construir una sociedad más justa e inclusiva. Frente a autoridades provinciales, legisladores y funcionarios locales, el prelado pidió transformar este nuevo aniversario patrio en una oportunidad para reflexionar sobre el presente argentino y renovar el compromiso colectivo con el bien común.
Durante su homilía, Dus sostuvo que el principal desafío de la actualidad pasa por «regenerar justamente eso, una convivencia social que sea más justa, más digna, más honesta y más fraterna», y afirmó que tanto el sistema político como el económico deben sostenerse «en la verdad, en la justicia, en la equidad y en la solidaridad». En ese sentido, remarcó que las dificultades que atraviesa el país no pueden derivar en individualismo o indiferencia, sino que deben impulsar a la sociedad a reencontrarse desde la empatía y la responsabilidad compartida.
El obispo insistió en que la convivencia democrática requiere mucho más que acuerdos institucionales. Según planteó, es necesario reconstruir los vínculos cotidianos entre vecinos, familias, trabajadores e instituciones para recuperar la confianza social. «El existir unos con otros no es una desgracia ni una mera estrategia para sobrevivir», expresó, al definir a la comunidad como una construcción basada en el respeto mutuo y en el reconocimiento de la dignidad de cada persona.
CULTURA DEL ENCUENTRO
A lo largo de su mensaje, Dus llamó a fortalecer una cultura del encuentro que permita superar divisiones y tensiones sociales. Señaló que las diferencias políticas, religiosas o ide
ológicas no deberían convertirse en obstáculos para el diálogo, sino en oportunidades para enriquecerse mutuamente y construir consensos. En esa línea, pidió promover espacios de escucha y participación capaces de generar mayor unidad social.
También advirtió sobre los riesgos de una sociedad que prioriza únicamente la lógica de la eficiencia económica y deja en segundo plano a las personas más vulnerables. Por eso, reclamó que las políticas públicas y las decisiones institucionales tengan siempre como eje central la dignidad humana y el bien común. «No hay verdadera paz si no hay justicia en el pan y dignidad en el trabajo», recordó, retomando conceptos del papa Francisco y de la reciente encíclica social del papa León XIV .
En ese marco, destacó especialmente el valor del trabajo como herramienta de integración y desarrollo personal. Sostuvo que un salario justo no solo representa una cuestión económica, sino también la posibilidad concreta de construir un proyecto de vida, sostener una familia y proyectar un futuro con estabilidad y esperanza. Para el obispo, el crecimiento de una sociedad no puede medirse solamente en términos de productividad, sino también en la capacidad de incluir y acompañar a quienes atraviesan mayores dificultades.
Dus remarcó además que la fraternidad debe traducirse en gestos concretos y no quedarse únicamente en expresiones simbólicas. «Somos prójimos cuando nos hacemos cercanos y nos ayudamos generosamente unos a otros», afirmó, al señalar que las crisis pueden convertirse en oportunidades para fortalecer la solidaridad y reconstruir la comunidad desde la cercanía y el compromiso mutuo.
El mensaje también incluyó una convocatoria a promover la paz social desde todos los ámbitos de la vida cotidiana. El obispo pidió que hogares, escuelas, instituciones y lugares de trabajo se conviertan en espacios donde prevalezcan el respeto, el diálogo y la búsqueda de acuerdos. Según señaló, solo una sociedad capaz de escucharse y de reconocerse en el otro puede construir un futuro más humano y sostenible.
Finalmente, Dus convocó a renovar «una esperanza creativa para regenerar futuro, para que nadie quede afuera», y afirmó que el aniversario patrio debe servir para recuperar el sentido de comunidad y fortalecer la unidad nacional. «Una paz que no se rinde ante las sombras porque sabe que el bien triunfa siempre», concluyó.



