Una vez más la limpieza del sotobosque con rebaños ha contribuido a que este primer gran fuego del verano se pudiera frenar a tiempo. La treintena de cabras de Albert Ribas, que ocupa con su familia Mas Cases, una masía aislada en la urbanización Vall Repòs, de Santa Cristina d’Aro, han jugado un papel fundamental en la evolución de un incendio, que durante varios días ha quemado el Empordà. “La finca estaba limpia y eso, junto con el trabajo de los bomberos, permitió salvarlo todo”, afirma Albert. Estaba limpia porque cada año se ocupa de la limpieza del sotobosque, que después mantiene a raya con su rebaño.
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