Por Redacción Vive CABA 30 de junio de 2026
Sectores de la oposición diagraman una compleja ingeniería legislativa y judicial para revertir el fallo de la Corte Suprema que proscribe a la expresidenta. El debate reordena las internas del PJ y busca recuperar la centralidad política de cara al armado electoral.
La interna del peronismo, lejos de adormecerse, acaba de activar un plan de alto impacto que promete sacudir de raíz el tablero político nacional. Distintas vertientes de la oposición comenzaron a coordinar una estrategia legal y parlamentaria con un objetivo unificado: declarar la nulidad de la condena contra Cristina Fernández de Kirchner, revirtiendo la inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos y despejando su camino para una eventual candidatura presidencial en 2027.
La gran sorpresa de este armado radica en que la iniciativa no nació del núcleo duro del kirchnerismo, sino de un actor clave del peronismo federal: Miguel Ángel Pichetto. El actual diputado nacional —quien fuera compañero de fórmula de Mauricio Macri en 2019— se encuentra liderando el diseño de un proyecto de ley para que el Congreso de la Nación declare la invalidez del fallo ratificado por la Corte Suprema de Justicia. Según el propio Pichetto, el proceso sigue abierto y es factible «trabajar para modificar la condena vigente», obligando al máximo tribunal a retrotraer su postura mediante recursos de revisión o recurriendo a los tribunales internacionales de derechos humanos.
El respaldo del Patria y la paradoja del «anti-kirchnerismo»

La jugada fue celebrada de inmediato por el entorno directo de la expresidenta. El exsenador Oscar Parrilli calificó la propuesta del rionegrino como «una opción concreta» para destrabar lo que el peronismo denuncia como un proceso de proscripción sistemática. «No podemos aceptar como una realidad que se proscriba a la dirigente política con mayor intención de voto. Si lo hacemos, nos estamos equivocando», advirtió Parrilli.
Para el Instituto Patria, el hecho de que el planteo surja de un sector que estuvo fuertemente distanciado de Cristina Kirchner en los últimos años le otorga una legitimidad institucional que trasciende la lógica de la «orga». Desde el punto de vista del peronismo, la jugada parlamentaria busca exponer la vulnerabilidad de un Poder Judicial al que acusan de estar cooptado por el poder económico y el macrismo para moldear el escenario electoral a su conveniencia.
Ordenar la interna y confrontar con la gestión actual
Más allá de lo estrictamente judicial, la movida tiene un fuerte trasfondo de ordenamiento interno para el PJ. A casi un año de las elecciones legislativas de medio término, la discusión sobre la centralidad de Cristina Kirchner obliga a las distintas tribus peronistas a alinearse detrás de una bandera común, postergando las discusiones menores de cartelera. «El primer problema que tenemos es garantizar la democracia. Después analizaremos un programa de reconstrucción y luego elegiremos a los candidatos, a los que seguramente llegaremos mediante un mecanismo unificado», ensayó Parrilli para bajarle el tono a las rispideces internas de la fuerza.
Asimismo, la reactivación de la figura de la exmandataria funciona como un pararrayos político frente al Gobierno nacional. En el peronismo están convencidos de que tanto Javier Milei como Mauricio Macri «le tienen miedo» electoralmente a Cristina en un escenario de polarización directa en 2027, y confían en que la instalación de este debate parlamentario servirá para desgastar el relato oficialista, apuntando de lleno contra los recientes ruidos institucionales y las sospechas de corrupción que salpicaron a la gestión en las últimas semanas.
Aunque las posibilidades de que el proyecto de Pichetto junte las mayorías necesarias en el Congreso son complejas, el «Operativo Retorno» ya cumplió su primer propósito: devolverle la centralidad a Cristina Kirchner, reinstalar el debate sobre el lawfare y forzar a todo el arco político a recalcular sus estrategias de acá a los próximos dos años.



