El primer ministro de Gran Bretaña se reunió con Trump y hablaron de las islas Malvinas: «Establecimos una buena conexión»

En momentos en que las relaciones transatlánticas entre Estados Unidos y Gran Bretaña, su histórico aliado, se encuentran en el peor momento, el nuevo primer ministro laborista británico Andy Burnham y el presidente Donald Trump se encontraron en una reunión bilateral en el marco de la Asamblea General de la ONU. El primer diálogo de Burnham con el presidente —que duró media hora y fue a solas— sigue requiriendo un delicado equilibrio, cuando Gran Bretaña siente que Trump ha abandonado a la OTAN y sus intereses europeos. Las islas Malvinas, las islas Chagos, Gaza, Cisjordania y los colonos, y comercio fueron los temas a tratar.

Fue el primer ministro Andy Burnham quien se refirió al tema de Malvinas y tomó el toro por las astas. Hasta ahora no se sabe a qué se refirieron ni la posición de Trump en la reunión sobre las islas. Pero se sabe que Trump no quiere reyes en un territorio latinoamericano donde él se considera el rey.

Burnham afirma que trató temas relacionados con el comercio y las islas Malvinas en su primera reunión presencial con Donald Trump, en un salón de las Naciones Unidas.

Ambos abordaron también la cuestión de la inmigración. Burnham señaló que habló de su «compromiso de lograr un enfoque controlado» en esta materia.

El primer ministro británico Andy Burnham (izquierda) se reúne con el presidente estadounidense Donald Trump al margen de la 81.ª Asamblea General de las Naciones Unidas en la ciudad de Nueva York. Foto AP

Asimismo, Burnham acogió con satisfacción la reciente declaración de Trump sobre la posibilidad de avanzar hacia la paz en Ucrania. Manifestó que el Reino Unido está «preparado para desempeñar su papel» en el conflicto de Oriente Medio.

Un empresario nato

Trump describió a Burnham como un empresario nato, que «capta la situación» y «entiende lo que había que hacer». A él se lo vio confortable, cómodo.

Añadió que existe un «enorme patriotismo en Gran Bretaña», pero que el país está «a la espera de un buen liderazgo, a la espera del éxito».

Un clima tranquilo para hablar se consiguió entre ambos, hasta que Trump finalmente lo llamó Andy. Si bien hubo desacuerdos como Chagos, no apareció un presidente norteamericano irritado.

En su primer encuentro, Trump adoptó un tono positivo con Burnham, afirmando que podía negociar con él. Y afirmó que las relaciones entre el Reino Unido y Estados Unidos han mejorado desde que Andy Burnham sustituyó a sir Keir Starmer como primer ministro.

Cuando un periodista le comentó que las relaciones entre ambos países han tenido altibajos, Trump respondió: «No, creo que están en alza. Bueno, están mejor ahora que con su anterior primer ministro, digámoslo así», aseguró el presidente norteamericano.

«Pero no, creo que en este momento, dada mi relación con el primer ministro —con Andy—, creo que… creo que nos va muy bien», aclaró. Trump mencionó posibles «acuerdos» con empresas británicas emblemáticas, como Rolls-Royce.

Anteriormente en la conversación, Burnham había comentado que él y Trump habían «establecido una buena conexión».

El presidente norteamericano mencionó que existe un «tremendo patriotismo en Gran Bretaña», pero que el país está «esperando un buen liderazgo, esperando el éxito».

Trump y Andy

En la conferencia de prensa conjunta, el primer ministro declaró: «Hoy le explicaba al presidente que Gran Bretaña ha atravesado demasiadas turbulencias y una sensación de incertidumbre sobre el rumbo que estamos tomando. Creo que usted coincidió conmigo cuando dije que vamos a presentar un plan para la trayectoria de Gran Bretaña en los próximos diez años», dijo el primer ministro británico.

«El país tiene un enorme potencial, y es hora de transformar la narrativa sobre Gran Bretaña en una historia positiva y de infundir esperanza en toda la nación. Creo que usted expresó hoy que comparte plenamente esta visión y que se nos presenta una gran oportunidad de cara al futuro», continuó Andy Burnham.

El presidente de Estados Unidos afirmó que considera a Andy Burnham una persona con la que podría hacer negocios. Trump comentó: «Él lo capta. Entiende perfectamente lo que debe hacer».

Los diplomáticos británicos lo consideraron un muy buen encuentro, con el primer ministro y el presidente confortables uno con otro.

Trump se opone a Chagos

Donald Trump reiteró su oposición al acuerdo del Reino Unido para transferir la soberanía de las islas Chagos a Mauricio.

Al ser preguntado por los periodistas sobre el acuerdo, el presidente estadounidense afirmó: «No lo apoyo. Me parece terrible».

El Reino Unido suspendió el acuerdo en abril, tras la oposición de Trump. En la isla de Diego García, perteneciente al archipiélago de Chagos, se encuentra una base militar conjunta del Reino Unido y Estados Unidos.

Trump calificó de «ridículo» que Mauricio «de repente diga que tiene la propiedad» y señaló que la isla es «estratégicamente muy importante».

Ayer, en una conversación telefónica con el primer ministro de Mauricio, Burnham reafirmó su compromiso de garantizar el «funcionamiento a largo plazo» de la base británica en Diego García.

«Hemos tenido muchas conversaciones, incluso antes de esta reunión. Hemos intercambiado números de teléfono de vehículos. Creo que sí, creo que sí. Lo escucho. Entiendo lo que tiene que hacer», dijo Trump.

La inmigración

Con las preocupaciones de Trump sobre la inmigración en Europa, Burnham admitió que «la inmigración es un tema importante en la política británica». «Este es un tema muy importante en las elecciones parlamentarias de Makerfield y en muchos medios británicos del país», dijo.

«Nuestro compromiso es adoptar un enfoque controlado. Eso es lo que la gente quiere ver», dijo el premier británico.

«No estamos en contra de la migración en general. Tengan en cuenta que la gente trabaja en el Servicio Nacional de Salud (NHS) y en el sistema de seguridad social. Sin embargo, hay una diferencia entre la migración controlada y la no controlada», dijo Andy Burnham.

«Y el tema de las pequeñas embarcaciones es muy importante para la gente. Pero los cruces este verano se reducirán aproximadamente al 50 % con respecto a los últimos seis años. Para que la gente no se preocupe por lo que se ha hecho con grandes avances. Pero esta es una gran historia», dijo el primer ministro británico.

Trump también tuvo algo que ver con la inmigración. Afirmó haber logrado detener los cruces fronterizos hacia Estados Unidos.

Trump adoptó un tono positivo con Burnham, diciendo que sería posible tener negociaciones, antes de la primera reunión.

Así se sumó a una larga lista de líderes mundiales que se enfrentan a una de las tareas más complejas del escenario internacional: lidiar con el presidente Trump.

El líder norteamericano cree que el reino está en decadencia por los migrantes y por no producir petróleo y gas en el mar del Norte. Se han empobrecido para él, y sus gastos de defensa deben alcanzar el 3 % del PBI, que el reino no acepta.

Pero la realidad es que el reino ha adoptado una posición estratégica de no apoyar la guerra en Irán americana. Obstaculiza los planes trumpistas para dejar aterrizar los aviones, cargados de bombas, en las bases que tienen en Gran Bretaña y los aviones B-52 en las islas Chagos, que Gran Bretaña ha negociado con Mauricio, y Trump se opone al acuerdo.

No hacerlo enojar

Para Burnham, el hecho de que la reunión tenga lugar al margen de la Asamblea General de la ONU (tras fracasar el intento de celebrarla en Washington, debido a conflictos de agenda con la visita de Estado del presidente chino Xi) implica que puede tener menor trascendencia política.

Si bien Burnham y sus partidarios han sugerido que él está dispuesto a adoptar una postura menos deferente hacia el presidente que su predecesor, sir Keir Starmer, la prioridad de la reunión del martes fue establecer una buena sintonía con un presidente que ya está en campaña electoral para las elecciones de medio término.

La idea es forjar una relación que podría resultar útil ante posibles momentos de mayor tensión en el futuro. Los temas son conflictivos, como la guerra en Irán, Ucrania y la defensa británica. Trump puso en la mesa asuntos incómodos, incluidas las islas Malvinas y la reunificación de Irlanda.

Burnham podría intentar ganarse a Trump elogiando la extracción de petróleo en el Reino Unido. Una obsesión del presidente. El primer ministro británico ya ha mencionado el golf durante sus conversaciones telefónicas.

Trump tiende a simpatizar con líderes de corte autoritario, a menudo aquellos que no están sujetos al límite de gobernar una democracia, lo que incluye los regalos y los acuerdos comerciales que pueden cerrar con la familia Trump. Dado que esta no es una opción para Burnham, su mejor opción podría ser apelar a la gran admiración que Trump siente por los ganadores.

Por eso inicialmente simpatizó con sir Keir Starmer, interpretando su amplia mayoría electoral como señal de que se trataba de un líder fuerte y popular. A medida que su relación se deterioraba —agravada por cuestiones como Irán, las islas Chagos y la política energética del Reino Unido—, empezó a referirse a él en privado como un «perdedor»: lo peor que se puede ser en el mundo de Trump.

El discurso de Andy

Andy Burnham abordará la «turbulencia» causada por el Brexit durante la última década en su primer discurso importante en el escenario internacional.

Antes de dirigirse a la Asamblea General de las Naciones Unidas, el primer ministro señaló la necesidad de analizar con lucidez el difícil impacto que la salida de la Unión Europea ha tenido en la economía británica.

Asimismo, está previsto que Burnham mantenga sus primeras conversaciones presenciales con la Comisión Europea, en un intento por resolver una disputa cada vez más tensa sobre los planes de la UE de discriminar las exportaciones de automóviles británicos.

En declaraciones a los periodistas durante el vuelo a Nueva York, Burnham afirmó: «Reflexiono sobre esa última década. Lo que hemos vivido es que la turbulencia surge cuando actores externos intentan manipular, distorsionar los hechos e influir en el proceso democrático británico».

«De cara a la próxima década, debemos ser conscientes de ello y fortalecernos, adoptando una postura más proactiva para hacerle frente», añadió.

«Quizás Gran Bretaña pueda decir que ha experimentado parte de esa turbulencia antes que otros en lo que respecta a la política reciente. Debemos tener más claro cuándo fuerzas externas —nuestros enemigos— intentan manipular esa opinión y ese sentimiento para servir a sus propios intereses, y no a los nuestros», dijo.

Se espera que el primer ministro se reúna con Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, en los márgenes de la Asamblea General de la ONU para intentar acordar una fecha para una cumbre destinada a redefinir la relación del Reino Unido con el bloque.

Redacción

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