Para muchos, la estabilidad laboral en un organismo público es una meta difícil de abandonar. Para Camila Aldana Albarenga, en cambio, fue el trampolín hacia su verdadera vocación. Una mañana, mientras cargaba encuestas en la computadora de la oficina, sintió que el ciclo estaba cumplido. Sin pensarlo dos veces, se levantó de su escritorio y presentó su renuncia indeclinable.

“La decisión fue instantánea, de un segundo para el otro. Le dije a una compañera: ‘Me voy a renunciar’. Fui y lo hice, ese día no lo había consultado ni con la almohada”, rememora Camila sobre el quiebre que cambió su destino.
Detrás de ese impulso de libertad había un objetivo claro y profundamente personal: crear un proyecto de indumentaria femenina y masculina sin límite de talles, inspirado en las barreras que ella misma sufrió desde chica.
Transformar la frustración en empatía
Camila, vecina de Parque Patricios , conoce en primera persona lo penoso que puede resultar el momento de enfrentarse a un perchero comercial. “Siempre fui gordita y me costó conseguir ropa. Lo que no quería era que la gente pasase por la misma situación que yo pasé. A cada local que ingresaba salía frustrada. Las vendedoras, apenas me veían, me decían: ¡‘para vos no hay’!”, confiesa con dolor.
Esa discriminación silenciosa la llevó a plantearse una premisa básica: promover el trato digno en el comercio. Tras el asombro inicial de su familia por la abrupta renuncia, el proyecto empezó a rodar bajo una propuesta de su madre: bautizarlo «Echate un vistazo».
El canal elegido fue Instagram (@echateunvistazo.woman). Camila decidió ponerle el cuerpo a la marca y grabó un video contando su historia. La respuesta del público fue inmediata: el contenido se volvió viral y las ventas se dispararon. Al poco tiempo, el crecimiento fue tal que sumó a su hermano menor, Lautaro, para que renunciara a sus empleos y se asociara con ella. Juntos expandieron el universo del negocio lanzando también la línea masculina, Echate un vistazo men.
De las calles al camarín de la TV

El camino de Camila en el mundo del trabajo siempre se forjó desde abajo. Su primera experiencia laboral formal había sido justamente en el INDEC, donde ingresó recomendada por un allegado familiar y donde pasó una década recorriendo distintos sectores. «Empecé saliendo a la calle a efectuar encuestas en zonas precarias de la ciudad» , recuerda sobre esos años que le dejaron grandes amigos.
Hoy, su realidad es muy distinta, aunque conserva la misma frescura. Aquella nena «recholula» que pasaba horas frente a la pantalla chica cumplió el sueño de pisar los estudios de televisión. Actualmente, su marca es la encargada de vestir a figuras del espectáculo como la periodista Laura Ufbal en el programa LAM.
El fin del «negro para disimular»
A cuatro años del lanzamiento, el verdadero motor de Echate un vistazo sigue siendo la conexión humana y el asesoramiento personalizado. Para Camila, el éxito no se mide solo en los más de 45 mil seguidores que cosechan en redes, sino en el cambio de actitud de sus clientas.
“La gente está muy acostumbrada a usar ropa negra para disimular. No hay que disimular nada. Tenés que vestirte con ropa que te guste y te haga sentir bien. Mis clientas que venían siempre por el negro, hoy las ves vestidas de animal print, de colores. Eso me llena de orgullo”.
Con el apoyo incondicional de sus padres y su hermano, Camila continúa derribando el mito de los cuerpos hegemónicos en la moda. Su mensaje final es tan directo como universal: «Todas somos hermosas y tenemos derecho a vestirnos con la ropa que nos guste sin importar el talle”.
Podés conocer más sobre el emprendimiento en:
- Instagram: @echateunvistazo.woman
- Facebook: Echate Un Vistazo
- Web oficial: echateunvistazo.com.ar



