Dr. Juan Manuel Serén (MN 107.174), cirujano plástico, próximo presidente de la Sociedad de Cirugía Plástica de Buenos Aires y creador del protocolo ERABAS de Rápida Recuperación en cirugía mamaria
El embarazo, la lactancia y las variaciones de peso pueden modificar el volumen, la forma y la posición de las mamas. Algunas de esas transformaciones pueden permanecer después del destete. Qué cambios son esperables, qué factores influyen y en qué casos una evaluación médica puede ayudar a definir si es necesario algún tratamiento.
Durante el embarazo, las mamas atraviesan cambios importantes: aumentan de volumen y la piel y los tejidos deben adaptarse a esa modificación. Con el paso del tiempo, factores como el embarazo, la lactancia, las variaciones de peso, el envejecimiento, la gravedad y la genética pueden influir en la forma y la firmeza de las mamas, según explica la American Society of Plastic Surgeons (ASPS).
El resultado varía de una mujer a otra. Algunas conservan buena parte de la forma que tenían antes del embarazo; en otras, la mama puede quedar con menos volumen, mayor cantidad de piel o una posición más baja. Después del embarazo y la lactancia es frecuente que la paciente consulte porque siente que la mama perdió volumen, se vació o quedó más caída. Pero no todas tienen el mismo cambio ni necesitan el mismo tratamiento.
Cuando la mama cambia de posición
Uno de los cambios que pueden aparecer después de la maternidad es la ptosis mamaria, es decir, el descenso de la mama y del complejo areola-pezón.
La Sociedad de Cirugía Plástica de Buenos Aires (SCPBA) define la mastopexia como la cirugía destinada a levantar las mamas caídas. El procedimiento permite reposicionar las areolas, retirar el exceso de piel y modelar el tejido para mejorar la forma y la proyección de la mama.
El embarazo no es el único factor que puede intervenir. La edad, la genética, la elasticidad de la piel y las variaciones de peso también pueden modificar su aspecto. La ASPS señala al embarazo, la lactancia, las fluctuaciones de peso, el envejecimiento, la gravedad y la herencia entre los factores relacionados con estos cambios.
La mastopexia busca corregir precisamente esa caída. La técnica se define según el grado de ptosis, la cantidad de piel y tejido disponible y las características de cada mujer, por lo que la evaluación médica resulta fundamental.
Mastopexia no significa necesariamente colocar implantes
Levantar una mama y aumentar su volumen son dos objetivos diferentes. La mastopexia está pensada principalmente para elevar y remodelar la mama y no modifica significativamente su tamaño. La ASPS señala que, si la paciente busca además mayor volumen, puede evaluarse la combinación de un levantamiento con una mamoplastia de aumento. Una paciente puede decir ‘quiero recuperar la mama que tenía antes, pero eso no significa necesariamente que necesite un implante. Primero hay que determinar cuánto tejido tiene, cuánto descendió la mama y qué calidad tiene la piel. Después se decide qué procedimiento tiene sentido.
La indicación depende de la anatomía de cada mujer, el estado de los tejidos y el resultado que busca.
¿Cuándo conviene evaluar una cirugía después de la lactancia?
El momento de la consulta también importa. Después del destete, la forma y el volumen de las mamas pueden haber cambiado y es necesario valorar cómo quedaron los tejidos antes de definir una intervención.
No existe un plazo único aplicable a todas las mujeres en las fuentes consultadas. La decisión debe tomarse a partir de una evaluación individual, teniendo en cuenta el estado de la mama, el tiempo transcurrido desde el final de la lactancia y si los cambios se mantienen.
También es importante conversar sobre la posibilidad de futuros embarazos. La ASPS advierte que los cambios que ocurren durante un embarazo posterior pueden minimizar o incluso revertir parte de la mejoría obtenida con una mastopexia.
Las cicatrices son parte de la mastopexia
La cirugía requiere retirar piel y remodelar la mama, por lo que deja cicatrices. Su extensión depende del grado de caída y de la cantidad de piel que sea necesario retirar.
La SCPBA explica que, según las características de cada mama y el grado de ptosis, las cicatrices pueden ubicarse alrededor de la areola, incorporar una línea vertical o adoptar una forma de T invertida.
Las cicatrices tampoco muestran su aspecto definitivo inmediatamente después de la operación. Su evolución continúa durante los meses posteriores; la ASPS señala que las líneas de incisión se van atenuando con el tiempo, aunque las cicatrices son permanentes.
Un cambio en la mama no siempre es consecuencia del posparto
Que las mamas cambien después del embarazo y la lactancia es esperable. Pero una alteración nueva o persistente no debería atribuirse automáticamente al posparto.
Durante la lactancia pueden aparecer diferentes situaciones benignas. Sin embargo, el American College of Obstetricians and Gynecologists (ACOG) señala que una masa palpable que persiste durante la lactancia debe ser evaluada para evitar demoras en el diagnóstico de patologías que requieren tratamiento.
La misma recomendación indica que, en pacientes embarazadas o en período de lactancia con una masa palpable, la ecografía mamaria es el estudio por imágenes de primera línea.
Por eso, ante un cambio nuevo o persistente, la prioridad es realizar una evaluación médica antes de considerar cualquier tratamiento estético.
Recuperar la forma sin buscar necesariamente volver atrás
Después de un embarazo, muchas mujeres no buscan aumentar el tamaño de sus mamas. Quieren mejorar la forma, recuperar una posición o sentirse nuevamente cómodas con un cuerpo que atravesó cambios.
La mastopexia puede ser una alternativa cuando existe una caída mamaria y la paciente desea corregirla. Pero la técnica depende de cada caso: se tienen en cuenta el volumen, la calidad de la piel, el grado de ptosis, la posición de la areola y las expectativas de la paciente.
“Después de la maternidad no buscamos que todas las mujeres tengan la misma mama. Buscamos que cada paciente pueda recuperar una forma armónica con su cuerpo y acorde con lo que ella quiere”, concluye el especialista.
El embarazo puede dejar cambios que no necesitan ninguna corrección. Cuando una modificación persiste y genera incomodidad, una consulta permite conocer las alternativas, sus límites y qué resultado es razonable esperar. La mastopexia, cuando está indicada, debería responder a esa evaluación y a una decisión personal de la paciente.
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