Las raíces, por más profundas que sean, siempre están ahí. Hoy, quizás, no es para nada normal ver a un futbolista cambiando el escudo de su país y vistiendo dos camisetas nacionales diferentes. Y ni hablar en un Mundial. Sin embargo, décadas atrás, en medio de tantas olas migratorias a raíz de problemáticas geopolíticas y durante el proceso de profesionalización del deporte, no era nada descabellado. Ahora, en pleno 2026, la FIFA mantiene vigente desde 2004 la regla de “one-time switch”, la cual permite un único cambio de nación.
Pero primero vamos a repasar casos históricos de principios del profesionalismo. A comienzos del siglo XX, pocas regulaciones corrían. El fútbol de selecciones seguía siendo cuasi amateur y ningún ente se encargaba de llevar control. Así, tener una segunda nacionalidad alcanzaba para ponerte la camiseta. Uno de los casos más emblemáticos fue el de Alfredo Di Stéfano, quien llegó a defender tres escudos nacionales diferentes: Argentina en el Sudamericano 1947, Colombia por amistosos entre 1949 y 1953, y España desde 1957 hasta 1962, ya en el ocaso de su carrera.
Imagínense, si ya son difíciles de encontrar estos casos, lo imposible de dar en la tecla con los que hayan jugado la Copa del Mundo para dos selecciones distintas. Pero los hay y Argentina vuelve a estar involucrada. Los famosos casos de Luis Monti y Atilio DeMaría son los que salen de memoria. Ambos fueron parte de la Albiceleste subcampeona en Uruguay 1930 y, cuatro años más tarde, integraron la lista de la Italia campeona con los rumores de amenazas de Benito Mussolini.
El histórico Ferenc Puskás, quien disputó la final del Mundial 1954 con Hungría, su país natal, y cayó en fase de grupos de Chile 1962 con España. Mismo caso de José Emilio Santamaría, que participó en Suiza con la camiseta de Uruguay para luego jugar junto a Puskás en 1962. Otro que salió campeón como Monti y DeMaría fue José Altafini. Nacido en São Paulo, se consagró con Brasil en su primer título mundial en Suecia 1958. A la edición siguiente, se perdió la posibilidad de ser bicampeón, ya que pasó a vestir la casaca de la Azzurra.
Como bonus track, Yugoslavia fue una nación que dejó algunos de estos casos luego de su disolución. Robert Prosinecki, Robert Jarni y Davor Suker, fueron tres figuras del combinado yugoslavo en Italia 1990. Una vez extinta, tuvieron la posibilidad de defender los colores de Croacia en Francia 1998 y en Corea-Japón 2002. El mítico Dejan Stankovic estuvo en la misma problemática. En 1998 participó con la República Federal de Yugoslavia, renombrada más tarde como Serbia y Montenegro, con la que disputó el Mundial de Alemania 2006. Con la separación de ambas naciones, terminó representando a Serbia en 2010.



Actualización de la regla
Luego la prohibición total en la década del 60 para los cambios de selección, la FIFA fue flexibilizando la regla “one-time switch”. Hasta el 2020, tan solo un minuto en un partido oficial alcanzaba para quedar ligado de por vida al combinado con el que se lo disputase. El caso de Munir El Haddadi abrió la puerta a una época de cambios, ya que 13 minutos jugados con España en 2014 por Eliminatorias lo privaron de ponerse la camiseta de Marruecos para el Mundial de Rusia 2018.
Hoy en día, la regla marca que para poder cambiar de federación, el jugador debe tener un máximo de tres partidos internacionales, todos ellos en categoría de mayores y previos a cumplir los 21 años. Además, no deben ser en una Copa del Mundo ni certamen continental y tiene que haber pasado tres años del último partido jugado. Por esto, es imposible que se vuelvan a dar situaciones como las de Monti, DeMaría o Altafini, intentado ser campeones del mundo con dos selecciones.
Los casos de hoy
Para esta nueva edición de la cita máxima, hay varios casos de cambios y elecciones tempranas. Declan Rice quizás fue uno de los más resonantes por el revuelo que generó en la isla británica. El mediocampista de 27 años nació en Kingston, Inglaterra, pero tuvo la posibilidad de representar a la República de Irlanda por sus abuelos irlandeses. Así, vistió esa casaca desde la Sub 15 hasta la Sub 21 y debutó con la mayor en tres amistosos en 2018. Para 2019 recibió el llamado de su país natal y se convirtió en una figura de los Three Lions disputando dos Eurocopas y el Mundial de Qatar 2022.
Similar al caso de Munir, Brahim Díaz quedó entre España y Marruecos. El volante del Real Madrid nació en Málaga, pero tiene fuertes raíces marroquíes por la rama de su padre. A pesar de hacer un gran recorrido como una de las grandes promesas en las inferiores españolas, sólo alcanzó a disputar un amistoso en 2021. En 2024 se sumó al proceso marroquí y disputará el Mundial sin falta para encaminarlos a una nueva gran participación.
Aymeric Laporte también fue otro caso llamativo. El central de 31 años nació en Aggen, Francia, pero se mudó a los 15 años a España. Allí terminó su formación en el País Vasco y debutó profesionalmente en el Athletic Club. Previamente, pasó por las juveniles francesas hasta la Sub 21, pero nunca tuvo espacio en el primer equipo. En 2021, luego del cambio de regla, fue de los que hizo provecho y aceptó el llamado de la Furia Roja para Qatar.
A diferencia de su hermano, Rani Khedira, sobre el cierre de su carrera, optó por el cambiaso. Nacidos en Stuttgart, pero de padre tunecino, Sami eligió representar a Alemania. Rani, por su lado, llegó a jugar entre la Sub 15 y Sub 21, pero nunca fue llamado por la mayor. Por eso, ante la posibilidad de participar en un Mundial, decidió representar a Túnez y debutó en la última fecha FIFA. En un caso similar, Álvaro Fidalgo, extremo del Betis, nunca tuvo la chance de vestir la camiseta de su país natal, España, y se naturalizó mexicano luego de jugar varios años en el América. De igual manera, debutó en los últimos amistosos internacionales y estará en Norteamérica.



Otros casos
- Callum Hudson-Odoi: el extremo exChelsea nació en Londres y llegó a debutar en la mayor de Inglaterra con tres partidos por Eliminatorias en 2019. No volvió a ser llamado e inició trámites para poder representar a Ghana.
- Wilson Isidor: delantero de 25 años, nacido en Rennes, Francia, pero con raíces haitianas. Hizo carrera en las juveniles del Galo y disputará el Mundial para Haití.
- Aaron Wan-Bissaka: con una larga carrera en Premier, el lateral diestro fue convocado por Inglaterra, su país natal, pero no pudo debutar. Gracias a sus raíces congoleñas debutó en 2025 durante el ciclo mundialista y fue pieza clave para la clasificación histórica de la República Democrática del Congo.
- Selección del Congo: Mario Stroeykens (+30 partidos en juveniles de Bélgica), Cédric Bakambu (40 presentaciones con Francia en juveniles), Axel Tuanzebe (12 encuentros con las inferiores de Inglaterra), Arthur Masuaku (paso por las formativas de Francia).
- Muchos otros casos de la famosa diáspora como en Curazao o Cabo Verde.



