Si tenés sólo unos segundos, leé estas líneas:
- En redes sociales circulan publicaciones que vinculan los días grises y las bajas temperaturas de los últimos días en Buenos Aires con la geoingeniería y los “chemtrails”.
- Pero es falso: no existe evidencia científica de que estas técnicas permitan generar nubes o controlar el tiempo meteorológico de una ciudad. Los “chemtrails” son estelas de condensación que dejan los aviones a su paso cuando se dan ciertas condiciones de temperatura y de humedad.
- Los días nublados en Buenos Aires se explican por fenómenos meteorológicos como El Niño, las bajas presiones y el paso de frentes fríos.
Tras una semana de días grises en Buenos Aires en agosto de 2026, circulan en redes sociales publicaciones que afirman que la causa de las bajas temperaturas y el cielo nublado se asocia a la geoingeniería, a los “chemtrails”, o a cierta “manipulación climática”.
Sin embargo, esto es falso: no existe ninguna evidencia científica que respalde estas afirmaciones. Se trata de teorías conspirativas sin sustento científico, que además Chequeado ya verificó en más de una ocasión con ejemplos similares.
Qué son la geoingeniería y los “chemtrails”
Según el glosario del Panel Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) -el grupo científico internacional reunido por las Naciones Unidas para monitorear y evaluar toda la ciencia relacionada con el cambio climático-, geoingeniería engloba técnicas para intentar modificar el clima con el fin de mitigar el calentamiento global.
La institución las divide en 2: remoción de gases de efecto invernadero (GGR, por sus siglas en inglés) y modificación de la radiación solar (SRM, por sus siglas en inglés).
Las primeras tienen el objetivo de capturar los gases que hay en el aire y guardarlos o utilizarlos de alguna forma productiva. La segunda técnica consiste en desarrollar formas de controlar los rayos del sol, sea para bloquearlos o reflejarlos, y así reducir el calentamiento.
Sin embargo, ninguna de estas tecnologías permite generar nubes ni controlar el tiempo meteorológico de una ciudad, como afirman las publicaciones.
Además, esta tecnología aún se encuentra en desarrollo y no se han realizado experimentos a gran escala, aseguró a Chequeado Inés Camilloni, investigadora del Centro de Investigaciones del Mar y la Atmósfera (que depende del Conicet y la Universidad de Buenos Aires) y residente en el Programa de Investigación de Geoingeniería Solar de la Universidad de Harvard, en los Estados Unidos.
Por lo tanto, resulta insostenible afirmar que los días nublados de Buenos Aires se deben a geoingeniería. No existe evidencia científica que respalde estas afirmaciones.
Algunas publicaciones asocian a la ingeniería climática y al clima de los últimos días con los “chemtrails”, supuestas estelas químicas que estarían largando los aviones para perjudicar a la población.
Esto también es falso. En realidad, estas supuestas nubes son estelas de condensación que dejan los aviones a su paso cuando se dan ciertas condiciones de temperatura y de humedad.
¿Por qué hubo tantos días nublados en este invierno?
Entre el 1° de junio y el 18 de agosto, el Área Metropolitana de Buenos Aires tuvo 27 días sin sol, con más nubosidad de la habitual, explicó la meteoróloga de Meteored Cindy Fernández a Infobae. De hecho, según datos del Servicio Meteorológico Nacional (SMN) en los últimos días de julio hubo apenas 5 horas de sol por día, la mitad del promedio en esta época del año.
Fernández explicó a Chequeado que la mayor cantidad de días nublados está relacionada principalmente con El Niño, que modifica la circulación atmosférica y favorece el ingreso de humedad y sistemas de baja presión al centro de Argentina: “El Niño favorece que todos los sistemas de baja presión, de mal tiempo, y los ríos atmosféricos avancen por esa zona, inyectando mucha más humedad y perturbaciones a la franja central de Argentina”, señaló.
El Niño se produce cuando una enorme franja del océano Pacífico ecuatorial se calienta más de lo habitual y cambia las temperaturas y también el comportamiento de los vientos. En Argentina aumenta la probabilidad de lluvias por encima de lo normal, especialmente durante la primavera y el verano.
Durante el invierno 2026, el fenómeno de El Niño se desarrolló con una probabilidad del 90% según el Pronóstico Climático Trimestral del Servicio Meteorológico Nacional (SMN) para el período junio-julio-agosto.
Además, estimó una probabilidad de casi el 100% a que la fase cálida de El Niño se mantendrá durante el trimestre agosto-septiembre-octubre, según su Pronóstico Climático Trimestral. Entre los efectos más comunes de este fenómeno se destacan las temperaturas más altas o bajas de lo normal y cierta nubosidad causada por el aumento de precipitaciones.
El propio SMN difundió el 14 de agosto de 2026, a través de sus redes sociales (@SMN_Argentina), un resumen con el comportamiento mensual de las nubes en el país durante 2026. El organismo explicó que “las nubes estuvieron presentes en gran parte del territorio nacional” y que “diferentes pasajes de bajas presiones y frentes fríos provocaron varios días con cielo cubierto”.
Teorías conspirativas que ya fueron desmentidas en varias ocasiones
La asociación de fenómenos climáticos a geoingeniería, “chemtrails” o al Proyecto HAARP reaparece cada vez que hay condiciones meteorológicas inusuales.
Chequeado desmintió verificaciones de este tipo en varias ocasiones. Recientemente, distintas publicaciones acusaban al Gobierno de utilizar geoingeniería para “tapar el sol” y evitar una movilización por la ley de extranjerización de tierras.
Además, han circulado contenidos que afirmaban que la nieve es “nucleada artificialmente” por “geoingenieros” para “confundir a las poblaciones respecto de la verdadera gravedad del colapso climático”.
Sin embargo, ambas desinformaciones fueron calificadas como falsas, y se demostró que no hay evidencia que demuestre que los fenómenos climáticos son alterados a través de geoingeniería.



