Timorato en el primer tiempo, cedió la iniciativa hasta estar en desventaja. Luego, fue desordenado para empatarlo. No tuvo el sello del Loco.


No fue un equipo de Marcelo Bielsa, definitivamente. Esta versión que se vio en su debut en la Copa del en la previa, se pareció poco y nada a los equipos con su sello. En general, los equipos de Bielsa tuvieron su identidad y una línea de juego muy marcada. Y por eso se esperaba que saliera a comerse crudo a Arabia Saudita, que lo pasara por arriba.
En la previa, llegando al estadio, los jugadores declaraban que Uruguay iba a salir a presionar y después no se vio nada de eso. Incluso lo de poner doble 9 pareció una fórmula para tirar centros, como efectivamente terminó, pero lo tuvo que hacer porque iba perdiendo.
Como le falta gol, le viene faltando gol en los últimos partidos, pareció que podía presionar y tirar muchos centros. Pero hizo cosas raras el técnico argentino. Como poner a Valverde de 8-7, que también fue muy extraño porque lo alejó de toda la zona de juego, del armado de las acciones. Y Valverde casi no tocó la pelota. Hasta estuvo demasiado tiempo sentado para ser él. Uno no puede ser terminante en fútbol, pero da la sensación de que se desinfló rápidamente este equipo.
Igual es el primer partido, siempre hay que ser muy cuidadoso a la hora de hablar. Puede pasar hasta que Uruguay sea el campeón, pero por lo que se vio en este primer partido, pareciera que perdió de personalidad, que perdió el estilo, el sello de Bielsa. El primer tiempo fue timorato, lo esperó Arabia Saudita, ¡lo esperó! Pensemos en cambio cómo jugó en la Bombonera contra Argentina, que lo fue a presionar, a agarrarlo del cuello. Acá lo esperó a Arabia y hasta le cedió la pelota por momentos. Pasaba la línea de la pelota y esperaba cerca de su área o en tres cuartos de campo. Eso es raro de ver en un equipo de Bielsa.
Resumen del partido | Arabia Saudita 1-1 Uruguay | Mundial 2026
Uno podría plantearse: bueno, aprendió el error de aquel Mundial de 2002 y ahora sale a analizar un poco más los partidos. Pero es raro, recién después del gol que le metió Arabia Saudita decidió ir a atacar, y terminó haciéndolo desbocado. Tanto que en la última jugada, si el árbitro hubiera dejado seguir -había dado un minuto más porque estaba atacando Uruguay-, Arabia podría habérselo ganado en una contra espectacular.
Más allá de esto, hay que decir que la selección uruguaya mereció ganar. Pero jugó muy a los ponchazos, muy desordenado. El amarretismo del primer tiempo y el desorden del segundo no se corresponden en nada con los equipos de Bielsa. Por supuesto que tiene tiempo de recuperación, as{ím que veremos qué sucede.



