En la redacción de un dia rio no suele haber silencio. En la de La Vanguardia hay que añadirle el ruido de las obras de la calle Urgell con Francesc Macià para la ampliación de la L8. Nos llega todo el rato un rumor mortecino. Unas obras de un año, con otro de propina. Se dice pronto. Aparte de la apisonadora se oyen los teclados de ordenador a toda máquina, charlas en voz alta, charlas a media voz, una cafetera, un sorbo de cortado , los clics del ratón, carcajadas, un resoplido, una melodía de teléfono, una tele de fondo, una tos, un estornudo seguido de un insulto contra el aire acondicionado.
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