Más de un año de conflicto, mil trabajadores sin cobrar y una empresa que cerró sus puertas sin dar explicaciones. Eso es lo que viven los empleados de la planta La China de Granja Tres Arroyos en Concepción del Uruguay, y la paciencia ya se agotó.
Tras una nueva asamblea realizada frente al establecimiento, los trabajadores decidieron endurecer las medidas de fuerza. La resolución fue contundente: activar el fondo de huelga y conformar una comisión interna para organizar las próximas acciones. El detonante es concreto y no admite interpretaciones: la empresa adeuda parte de los salarios de abril, la totalidad de mayo y el aguinaldo, y el esquema de pagos que ella misma presentó no fue cumplido.
La situación tiene una particularidad que la hace más dura todavía: según había señalado el secretario general del Sindicato de la Carne, Sergio Vereda, los empleados no están despedidos ni suspendidos. “Tienen un contrato laboral vigente con una empresa que cerró sus puertas y no está pagando“, fue la definición del dirigente. Es decir, existe la obligación legal de pagar, y la empresa sencillamente no lo hace.
Para este martes a las 10, los trabajadores convocaron a una concentración en la plaza del Centro Cívico de Concepción del Uruguay. Realizarán una volanteada para visibilizar el reclamo y luego marcharán hasta la sede sindical, donde presentarán un petitorio. El eje central del pedido es que el sindicato y la Federación de la Carne instrumenten el fondo de huelga para asistir económicamente a los afectados.
Lo que más irrita a los trabajadores no es solo la falta de plata: es el silencio. “Nos vienen diciendo que tengamos paciencia, pero no hay ninguna información, ni positiva ni negativa“, expresaron. Aseguran haber mantenido reuniones con representantes de la empresa, el Gobierno provincial, la CGT y la Federación, sin obtener ninguna precisión sobre el futuro del establecimiento. Paciencia, siempre paciencia. Pero la paciencia no paga el alquiler ni llena la heladera.
El impacto del conflicto excede las puertas de la planta. La paralización de La China golpea también a transportistas, proveedores y comercios vinculados a la actividad avícola de la región. La empresa atraviesa un procedimiento preventivo de crisis y enfrenta una situación financiera compleja, aunque esa complejidad no parece traducirse en ninguna propuesta concreta hacia quienes sostuvieron la producción durante años. Los trabajadores dejaron en claro que las medidas de protesta continuarán hasta obtener respuestas reales sobre el pago de salarios, la reapertura de la planta y la continuidad de los puestos de trabajo.



