Este jueves, el Presidente Javier Milei anunció que enviará al Congreso el proyecto denominado «grillete fiscal«, una iniciativa que busca impedir que el Estado nacional vuelva a funcionar con déficit y que incorpora un mecanismo de «shutdown» o paralización automática de determinadas áreas estatales si no se restablece el equilibrio de las cuentas públicas. «Necesitamos una ley porque la historia nos enseñó que el Congreso es el gran aliado del gasto público«, sostuvo.
Según detalló, el mecanismo se activará «si durante varios meses seguidos el resultado fiscal es deficitario«. Si esto sucede, «el Congreso dispondrá de algunas semanas para devolver las cuentas al equilibrio y, si no lo hace, entrará en vigencia automática el shutdown». De acuerdo con lo expuesto por el jefe de Estado, durante ese período «se paralizarán las actividades no esenciales del Estado, se congelarán los gastos nuevos, no se adjudicarán contratos, no se tomará personal y se frenarán las transferencias discrecionales a las provincias«.
Excepciones
Uno de los aspectos que destacó el Presidente es que la medida también alcanzará a la dirigencia política. «Durante lo que dure el grillete, el presidente, el vicepresidente, los senadores, diputados, ministros, secretarios y subsecretarios no cobrarán un solo peso de sueldo«, aseguró y agregó: «Por primera vez en nuestra historia, si la política no hace los deberes, la política pagará el costo, no lo pagará la gente».
No obstante, Milei aclaró que la propuesta contempla excepciones para garantizar el funcionamiento de servicios esenciales. «Las jubilaciones, pensiones, asignaciones familiares y universales, el seguro de desempleo, la salud, la seguridad, la defensa nacional y el servicio penitenciario, entre otros, quedarán expresamente exceptuados».
Por último, adelantó que, una vez aprobada la ley, el Ejecutivo invitará a las provincias a adherir al mismo esquema. «Es la oportunidad para que cada gobernador predique con el ejemplo y le demuestre a su gente que cuando las cuentas se desordenan es la política la que debe dar un paso al frente y pagar un precio, y no la sociedad», concluyó.



