A los 77 años, el escritor japonés Haruki Murakami no solamente es de los autores más leídos del mundo, sino que sus hábitos saludables lo colocaron como un referente de la disciplina para el bienestar.
Se le atribuye la frase: «Lo importante es seguir corriendo, aunque sea despacio«, una declaración que le da a la actividad física el rango de estructura, disciplina y, según dijo más de una vez, que le permite seguir creando y escribiendo.
Traducido a decenas de idiomas y considerado desde hace años como un candidato habitual al Premio Nobel de Literatura, fue galardonado con el Premio Princesa de Asturias de las Letras en 2023. Sus principales obras son «Tokio blues» (1987), «Crónica del pájaro que da cuerda al mundo» (1994), «Kafka en la orilla» (2002) y «1Q84» (2009), entre otras.
Fue influido por el surrealismo y el realismo mágico, y sus escritos se centran en temas profundos como la soledad y la depresión. Por esto, su obra se caracteriza por combinar elementos de la vida cotidiana con situaciones fantásticas y personajes que suelen atravesar procesos de búsqueda personal.
Además de la literatura, Murakami mantiene desde hace décadas una fuerte relación con el deporte, especialmente con las carreras de larga distancia. De hecho, esa pasión quedó reflejada en su libro autobiográfico «De qué hablo cuando hablo de correr«. Él empezó a correr a principios de la década de 1980 y compitió en múltiples maratones.

En este libro explora la disciplina y el esfuerzo sostenido, y la frase «Lo importante es seguir corriendo, aunque sea despacio» se transforma en una filosofía de vida. Es una oración de una sencillez tan profunda que deja la verdad a la vista.
Murakami pone el foco en la perseverancia y en la capacidad de continuar avanzando, incluso cuando el progreso parece lento. Hace unos años relató en diversas entrevistas que sostiene desde hace décadas un método casi militar.
Es más, cuando está trabajando en una novela, se levanta a las cuatro de la mañana, escribe entre cinco y seis horas y luego dedica la tarde al ejercicio físico. «Corro diez kilómetros o nado 1.500 metros (o ambas cosas)», declaró.

El deporte no es para el autor un complemento ni un hobby secundario, sino que correr le enseñó resistencia, paciencia y sobre la economía del esfuerzo, tres conceptos que luego trasladó directamente a la escritura.
Por todo esto, la frase sobre seguir corriendo puede entenderse tanto en un sentido literal, por la importancia de no cortar el movimiento en una carrera, como también en el orden simbólico, en el sentido figurado de no parar nunca para conseguir algo, aunque se vaya despacio.
El escritor también sostiene que, incluso en los días malos, intenta cumplir con una cuota mínima de trabajo. Cree fervientemente que el ejercicio sostenido hace que la inspiración aparezca más fácilmente.
Los hábitos que mantiene Murakami desde hace años
- Levantarse antes del amanecer.
- Escribir durante varias horas seguidas.
- Correr o nadar todos los días.
- Escuchar música y leer.
- Acostarse temprano para sostener el ritmo físico y mental.

