Héctor Díaz atraviesa un presente laboral de gran intensidad y diversidad. Actualmente, brilla como actor en la exitosa comedia “La función que sale mal” en el Multiteatro. La obra se encamina a realizar temporada en Mar del Plata tras un año de éxito sostenido.
En paralelo, despliega su faceta de director. Realiza la gira nacional de “Viudas e hijas” y el reestreno del unipersonal “Ahora Después” , protagonizado por Fede Ottone en el Espacio Callejón.

Fue en este marco de actividad que Díaz se hizo un tiempo para recordar. En una entrevista de Karim González en “Sola en los Bares” , habló sobre su vínculo con Luis Brandoni. Con él trabajó durante casi dos años en la obra “Quién es quién” .
Un vínculo trascendental
Para Díaz, trabajar con figuras de la talla de “Beto” fue una experiencia que marcó su carrera. “Se transformaron como en una especie de padres en un sentido” , expresó.
“Cuando él me contaba anécdotas de la historia del teatro, de su vida y del país, siempre era muy interesante escucharlo. Ahí había mucho aprendizaje de mi parte” , agregó.
La energía que el teatro le devolvía
Díaz detalló cómo, a principios de año, Brandoni mostraba signos de cansancio físico. Sin embargo, el teatro seguía siendo su motor vital.
“Luis venía dando algunos signos de cierta energía ya un poco más caída” , recordó. “A pesar de que podía hacer las funciones perfectamente, hacía seis funciones por semana porque el teatro lo revitalizaba” .
“Era increíble cómo el escenario lo dotaba de la energía que él necesitaba” , afirmó.
Esta vitalidad se manifestaba de forma casi mágica cada noche. Según relata Díaz, Brandoni “llegaba muy temprano al teatro” . “Estaba esperando que llegara esa hora del día para estar en el lugar donde realmente se sentía pleno y feliz” .
“Estaba muy conectado con la idea de seguir actuando porque el teatro era su primer amor y su matriz principal” , agregó.
La transformación al abrirse el telón
La transformación que ocurría al abrirse el telón era, para sus compañeros, una lección constante de oficio.
“Era increíble porque de repente se transformaba en alguien que metía goles, un gol tras otro” , describió Díaz. “Vos decías: ‘¿cómo puede ser si hace media hora estaba sentado en su camarín muy empequeñecido?’” .
“Aparecía y se abría como un pavo real, con una energía digna de ver para aprender y contagiarse” , completó.
El apoyo técnico y el respeto del público
Incluso en los momentos de mayor fragilidad, la destreza de Brandoni y el apoyo de su equipo fueron clave. Se utilizó un audífono o “cucaracha” para ayudar con el texto. De esta manera, el público nunca notó sus dificultades.
Murió con las botas puestas
Finalmente, Díaz reflexionó sobre la partida del actor. Destacó que se cumplió su voluntad de permanecer activo hasta el final.
“Murió con las botas puestas, que era como él quería, haciendo teatro” , concluyó.
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