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Aunque Lorena Muñoz estudió hostelería, no pensó que su futuro se encontraría en el emprendimiento. En cambio, Adrià Mallen, su pareja, siempre había sentido inquietud por sacar adelante nuevos proyectos. Con la formación de Muñoz y las ganas de emprender de Mallen, decidieron abrir una heladería en Sant Antoni de Vilamajor, en el Vallès Oriental. El Geladet se inauguró en 2024 y creció rápidamente, así que el año pasado abrieron un nuevo local en el barrio de Sant Gervasi de Barcelona para aprovechar el tirón. “Ahora la idea es seguir creciendo y funcionar como una marca. Nos gustaría abrir una tienda por año”, confiesa él.
Como indica el nombre del negocio, los helados son el producto estrella. De ese modo, en sus vitrinas se juntan sabores clásicos –como chocolate, fresa o vainilla– con creaciones más innovadoras. Por ejemplo, dependiendo de la temporada, se pueden encontrar helados de castaña, coca de San Juan, crema catalana o miel y mató. Sin embargo, una de las propuestas que más llama la atención son los helados para perros y gatos. “La idea surgió cuando leímos que en España hay más mascotas que niños”, explica Mallen, que celebra la buena acogida del producto. “Hasta hay clientes que lo han probado por curiosidad”, añade entre risas.
Además, el negocio pretende escapar de la estacionalidad que suponen los helados, ya que se consumen mayoritariamente durante los meses de verano. Por esto, amplían su oferta y preparan también productos típicos de cafetería, como creps dulces y salados, churros, café, té matcha, batidos o sorbetes. De la misma manera, la ambición por encontrar nuevos nichos de mercado ha llevado a la pareja a participar en ferias locales, actos públicos y eventos privados. También han explorado el servicio de entrega a domicilio y plantean incorporar una foodtruck a su operativo. Gracias a todas estas fuentes alternativas de ingresos, el negocio sobrevive al invierno, momento en que el local de Sant Antoni cierra sus puertas.
“Los sabores que más gustan son el de chocolate negro, avellana y coco. Y el helado de pistacho está muy de moda ahora mismo”, valora la propietaria. Pero cada local tiene sus preferencias: en Barcelona funcionan los sabores clásicos, mientras que en Sant Antoni tienen mejor salida los más experimentales.
En este sentido, la pareja emprendedora se enorgullece de que todas las elaboraciones son artesanales. Concretamente, están a cargo de un amigo suyo, que es su distribuidor. En el caso de los helados para mascotas, estos provienen de una empresa externa que trabaja con productos 100% naturales, como zanahoria, salmón o cerdo. Aun así, los propietarios creen que el elemento que diferencia a El Geladet de otras heladerías es la atención al cliente.
Para poder abrir el local en Sant Antoni, Lorena Muñoz consiguió un microcrédito en CaixaBank. “Hicimos una previsión de la evolución del negocio con nuestro asesor. Logramos en dos meses lo que teníamos que conseguir en cinco años”, celebra Mallen. Así, un año más tarde, él pidió otro microcrédito para la tienda en Sant Gervasi.
Ahora la pareja trabaja en expandir otra vez el negocio. De momento, en Barcelona tienen una media de tres mil clientes al mes y, en Sant Antoni, llegan hasta los 1.500.



