El artículo1 «Boats on the rocks: Late prehistoric nautical iconography and landscape, from Northwest Iberia to Scandinavia» realizado por Marta Díaz-Guadamino y su equipo, analiza un conjunto de petroglifos con representaciones de embarcaciones localizados en el noroeste de la Península Ibérica (Galicia y norte de Portugal) y los compara con las famosas representaciones de barcos de la Edad del Bronce de Escandinavia. El objetivo principal es determinar si existen relaciones iconográficas, tecnológicas y culturales entre ambos conjuntos y qué implicaciones tendría esto para comprender las redes de intercambio marítimo prehistóricas.
Los autores parten de una observación fundamental: aunque Escandinavia cuenta con más de 20.000 representaciones rupestres de barcos, en el noroeste ibérico también existe un conjunto reducido pero muy significativo de grabados navales que presentan sorprendentes similitudes con los modelos nórdicos. Estas semejanzas podrían constituir una prueba material de las conexiones atlánticas de larga distancia durante la Edad del Bronce.
El trabajo se enmarca dentro de una línea de investigación que considera el Atlántico europeo no como una barrera, sino como una auténtica vía de comunicación que permitió el movimiento de personas, metales, tecnologías e ideas religiosas entre regiones muy alejadas.
El contexto histórico: el Atlántico como red de intercambio
Uno de los argumentos centrales del artículo es que las relaciones entre la Península Ibérica y otras regiones atlánticas no fueron un fenómeno aislado ni tardío. Los autores recuerdan que ya desde el Neolítico existían contactos entre el noroeste ibérico, Bretaña, Irlanda y Gran Bretaña, evidenciados por similitudes en el megalitismo, el arte rupestre y la circulación de materias primas como la jadeíta alpina o la variscita.
Durante el Calcolítico y la Edad del Bronce estos contactos se intensificaron. Estudios isotópicos han demostrado que parte del cobre utilizado en Irlanda procedía de la Península Ibérica. Además, objetos metálicos, estilos artísticos y tecnologías circularon a través de extensas redes atlánticas.
El momento culminante llegó durante el Bronce Final (aproximadamente entre 1300 y 850 a.C.), cuando el noroeste ibérico se convirtió en un importante centro de redistribución de metales. El cobre y la plata procedentes del sur peninsular llegaban hasta Galicia y Portugal y, desde allí, podían continuar hacia Bretaña, las Islas Británicas e incluso Escandinavia. En este contexto, las representaciones de barcos adquieren una enorme importancia porque reflejan visualmente las infraestructuras y conocimientos que hicieron posible estas redes de intercambio.
Metodología: nuevas tecnologías para estudiar el arte rupestre
Una de las principales aportaciones del artículo es metodológica. Los investigadores aplicaron tecnologías digitales de última generación para documentar los petroglifos:
Escáner láser de alta resolución.
Fotogrametría tridimensional.
Reflectance Transformation Imaging (RTI).
Sistemas de Información Geográfica (GIS).
Estas técnicas permitieron detectar detalles invisibles a simple vista, identificar trazos erosionados y reinterpretar varias figuras que anteriormente eran difíciles de comprender. El análisis GIS fue igualmente importante porque permitió estudiar la relación entre los petroglifos y el paisaje circundante, especialmente con el mar, las rías y los grandes cursos fluviales. Gracias a estas herramientas, el artículo no se limita a estudiar las imágenes, sino que también analiza dónde fueron colocadas y qué papel pudieron desempeñar dentro de los sistemas de movilidad prehistóricos.

Marta Díaz Guardamino et al.
Los principales yacimientos estudiados
Los autores revisan diversos enclaves con representaciones navales:
Santo Adrião
El análisis de alta resolución reveló detalles que podrían indicar la presencia de embarcaciones muy similares a las escandinavas.
Especialmente importante es una embarcación cuyo diseño presenta posibles cabezas animales, líneas internas y elementos interpretados como timones laterales, características conocidas en los petroglifos nórdicos. Los autores consideran que podría tratarse incluso de una representación de tipo claramente escandinavo.
Eira do Louvado
Presenta una embarcación con mástil central, líneas internas que podrían representar tripulantes y posibles elementos de aparejo.
Las semejanzas con barcos escandinavos del Bronce Final son especialmente evidentes en la forma del casco y en la representación del mástil.
Laje da Churra
Es uno de los conjuntos más ricos.
Aquí aparecen embarcaciones asociadas a círculos segmentados, animales y otros motivos figurativos. Algunas muestran tripulaciones, remos, posibles velas y timones. Otras presentan mástiles con elementos interpretados como vergas y aparejos.
Este yacimiento es fundamental porque combina iconografía naval y simbología solar, una asociación muy frecuente también en Escandinavia.
Senhora de Encarnação
Aunque las figuras son más ambiguas, los autores consideran plausible que representen embarcaciones con características similares a las documentadas en otros sitios de la región.
Penedo do Muro
Es quizá el caso más sorprendente.
Se encuentra a unos 800 metros de altitud y a más de 100 km de la costa. Sin embargo, muestra motivos navales con una disposición “quilla contra quilla” muy similar a representaciones escandinavas del Bronce Final.
Su ubicación en una zona rica en estaño resulta especialmente significativa para los autores.
Auga dos Cebros
Es el petroglifo naval más famoso del noroeste peninsular.
Representa una gran embarcación con mástil, aparejos, posible tripulación y elementos decorativos complejos. Durante décadas se interpretó como una nave de inspiración mediterránea, pero el nuevo estudio demuestra que comparte numerosos rasgos con embarcaciones escandinavas.
Paralelos iconográficos con Escandinavia
La principal conclusión del artículo es que las semejanzas entre ambos conjuntos son demasiado numerosas para ser casuales. Entre los elementos compartidos destacan:
Cascos de formas similares.
Extremos elevados en proa y popa.
Decoraciones en forma de animales.
Extremos en forma de “S”.
Mástiles centrales.
Aparejos representados mediante líneas arqueadas.
Timones laterales.
Representaciones de tripulación.
Barcos colocados en posiciones simétricas.
Algunos petroglifos ibéricos muestran incluso combinaciones de rasgos que encuentran paralelos muy específicos en paneles concretos del sur de Suecia. Los autores consideran que estos paralelos son demasiado precisos para explicarse únicamente por coincidencias o por observaciones superficiales de embarcaciones extranjeras.
La cronología propuesta: el Bronce Final
Uno de los problemas clásicos de estos petroglifos ha sido su datación. Tradicionalmente se propusieron cronologías muy diversas que oscilan entre la Edad del Bronce y los colonizadores mediterráneos hasta llegar a la Edad Media y Moderna. Sin embargo, la comparación sistemática con la secuencia cronológica escandinava permite proponer una fecha mucho más precisa. Los autores sugieren que la mayoría de las representaciones ibéricas pertenecen aproximadamente al período comprendido entre 1200 y 500 a.C., es decir, al Bronce Final y comienzos de la Edad del Hierro.
Esta cronología coincide precisamente con el momento de máxima intensidad de las redes atlánticas de intercambio de metales.
Evidencias de navegación avanzada
El estudio ofrece información muy valiosa sobre la tecnología naval prehistórica. Los petroglifos parecen representar embarcaciones complejas que incluyen detalles técnicos como timones, mástiles o remos. También aparecen tripulaciones y otros elementos como aparejos o velas.
Basándose en estas imágenes, sugieren una navegación mucho más sofisticada de lo que tradicionalmente se ha supuesto para el Atlántico europeo de la Edad del Bronce. Especialmente relevante es la posible presencia de velas, un tema que sigue siendo objeto de debate en la arqueología naval. Según los investigadores, las representaciones de Auga dos Cebros, Eira do Louvado y Laje da Churra apoyan la idea de que la navegación a vela estaba ampliamente difundida en la fachada atlántica europea.
El significado simbólico y religioso de los barcos
El artículo insiste en que estas imágenes no deben interpretarse únicamente como representaciones técnicas. Los barcos parecen estar asociados a elementos simbólicos recurrentes como cruces solares, círculos segmentados, animales o escenas rituales. Además estas asociaciones recuerdan fuertemente la iconografía solar escandinava, donde el barco desempeña un papel fundamental en los viajes míticos del Sol.
Los autores proponen que las embarcaciones representaban mucho más que simples medios de transporte. Eran símbolos de prestigio, movilidad, conocimiento y conexión con el mundo sobrenatural.
Las imágenes podrían reflejar conceptos relacionados con el viaje, la cosmología solar o la identidad de grupos cuya dedicación es esencialmente el comercio marítimo.
El análisis del paisaje: los petroglifos y el agua
La investigación GIS demuestra que casi todos los yacimientos mantienen una relación estrecha con vías navegables. Los emplazamientos costeros dominan visualmente: rías, estuarios, bahías y posibles puntos de desembarco. Incluso los sitios alejados de la costa presentan conexiones con grandes sistemas fluviales que pudieron actuar como corredores de comunicación.
Esta pauta es muy similar a la observada en los conjuntos rupestres escandinavos. Por tanto, la localización de los petroglifos no parece casual. Los autores consideran que fueron colocados deliberadamente en lugares estratégicos relacionados con la movilidad marítima y el control de rutas de navegación.
El caso excepcional de Penedo do Muro
Penedo do Muro ocupa un lugar especial en la argumentación del artículo. Su localización interior podría parecer incompatible con una temática naval. Sin embargo, el enclave se sitúa en una región rica en estaño, uno de los recursos más valiosos de la Edad del Bronce. Los autores plantean una hipótesis sugerente: Navegantes o comerciantes vinculados a las redes atlánticas podrían haber llegado al interior siguiendo rutas de intercambio. Estos visitantes habrían interactuado con las comunidades locales. Los petroglifos reflejarían esa interacción cultural.
Aunque la hipótesis no puede demostrarse de forma definitiva, encaja bien con la importancia económica del estaño y con la iconografía de clara inspiración nórdica documentada en el lugar. El artículo revisa diversas interpretaciones propuestas durante décadas. Algunos investigadores habían sugerido que los petroglifos representaban:
Barcas de cuero indígenas.
Embarcaciones mediterráneas.
Naves micénicas.
Barcos fenicios.
Incluso grabados históricos recientes.
Los autores consideran que las nuevas evidencias digitales permiten descartar muchas de estas interpretaciones. No niegan la existencia de contactos mediterráneos, pero sostienen que los paralelos más sólidos y sistemáticos se encuentran en Escandinavia. Especialmente importantes son los detalles técnicos compartidos, como los extremos en forma de S, las configuraciones de mástiles y aparejos, o las asociaciones con símbolos solares.
Conclusión general
La tesis principal del artículo es que los petroglifos con barcos del noroeste ibérico constituyen una evidencia material de las redes marítimas atlánticas de larga distancia durante la Edad del Bronce Final.
Las similitudes con Escandinavia sugieren que existieron contactos directos o indirectos capaces de transmitir:
Tecnologías navales.
Conocimientos de navegación.
Objetos metálicos.
Ideas religiosas.
Símbolos compartidos.
El estudio propone una cronología general entre 1200 y 500 a.C. para la mayoría de estas representaciones y considera que reflejan una auténtica cultura marítima atlántica.
En consecuencia, los autores defienden que la prehistoria europea debe interpretarse menos desde una perspectiva terrestre y más desde una perspectiva marítima. El Atlántico no habría sido una frontera periférica, sino un espacio de comunicación que conectaba comunidades separadas por miles de kilómetros. Los petroglifos de Galicia y el norte de Portugal serían uno de los testimonios más claros de esa realidad histórica.
Bibliografía
- Díaz-Guardamino M, Bengtsson B, Newton E, Bettencourt AMS, Ling J, Latorre-Ruiz J, et al. (2026) Boats on the rocks: Late prehistoric nautical iconography and landscape, from Northwest Iberia to Scandinavia. PLoS One 21(6): e0349417. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0349417 ↩︎



