Un ladrón en moto le arrebató el teléfono de la mano a una mujer en Marylebone, un barrio del centro de Londres, el miércoles a las 8 de la mañana. La escena quedó grabada por un transeúnte y se viralizó en Instagram: el delincuente, con el rostro cubierto, hizo una maniobra en U, subió a la vereda y escapó en contramano por un semáforo en rojo.
El video lo grabó el creador de contenidos @hassuna_mousa, que publicó una advertencia en su cuenta. «Otro robo de celular en la zona de Marylebone. Según trabajadores locales y repartidores que circulan por esta área todos los días, estos ladrones continúan atacando a personas a diario, especialmente durante las horas de la mañana», escribió en Instagram.
La zona no es un caso aislado: Westminster, el municipio donde se ubica Marylebone, concentró casi un tercio de todos los robos de celular registrados en Londres el año pasado. En números concretos, eso equivale a 18.932 casos solo en ese distrito. Le siguieron Camden y Southwark, con 5.276 denuncias cada uno, y Hackney, con 3.977, según datos citados por el Daily Mail.

En el conjunto de la capital británica, las cifras son todavía más llamativas. Durante el último año se registraron 67.063 robos de celular, según datos obtenidos por el Partido Liberal Demócrata.
Un delito que casi nunca se resuelve
Casi nueve de cada diez casos se cerraron sin que se identificara a ningún sospechoso. A lo largo de 17 fuerzas policiales de Inglaterra y Gales en el período 2024-2025, apenas el 0,82 por ciento de los robos de celular terminó con una imputación formal. El portavoz de asuntos internos de los Liberales Demócratas, el partido que obtuvo y difundió esos datos, fue contundente en su diagnóstico.
«La gente podría llegar a la conclusión de que el robo de celulares fue, en la práctica, despenalizado. Las bandas criminales se sienten envalentonadas para actuar en plena luz del día, sabiendo que tienen menos de un 1 por ciento de probabilidad de ser atrapadas», afirmó, de acuerdo con el medio británico anteriormente citado.
Una parte del problema tiene que ver con quiénes ejecutan los robos. Según información citada por el Daily Mail, bandas organizadas reclutan a menores de edad —algunos de tan solo 13 años— para realizar los robos en moto o bicicleta eléctrica a alta velocidad. Se estima que los jóvenes reciben hasta 200 libras esterlinas por cada teléfono que roban.

Frente a ese escenario, la Policía Metropolitana de Londres —conocida como Scotland Yard o la Met— anunció a principios de este año el despliegue de tecnología específica para combatir esta modalidad delictiva. La fuerza utiliza bicicletas eléctricas Sur-Ron, drones con sensores de calor y sistemas de reconocimiento facial en tiempo real. Los dispositivos son operados por agentes de civil y equipos especializados de intercepción.
El conjunto de estas acciones se enmarca en la Operación Catchclaw, un programa que además trabaja en conjunto con organizaciones de la sociedad civil para intentar rehabilitar a los jóvenes involucrados y alejarlos de la delincuencia.
Los primeros indicadores sugieren que la estrategia tiene algún efecto: los delitos vinculados a teléfonos bajaron en 13.000 casos en los doce meses previos a abril de 2026. Sin embargo, los responsables del operativo advierten que no alcanza con detener a una persona para desarticular la red.
El detective superintendente Gareth Gilbert explicó la dificultad estructural del problema. «Lo que entendemos es que no se trata de una operación de una sola vez, porque si arrestamos a alguien, hay otras personas que ven el mercado lucrativo que representan estos teléfonos y van a ocupar ese vacío», señaló. «Es un trabajo continuo en el que seguimos realizando detenciones y obteniendo resultados positivos», concluyó.

