El proyecto reúne a investigadores del CONICET, el CADIC y la Universidad de Magallanes para estudiar la alta incidencia de cáncer de mama y de colon en la región. Buscan determinar si existen factores genéticos propios de la población patagónica.
Un equipo de investigadores argentinos y chilenos puso en marcha un proyecto científico destinado a estudiar la alta incidencia de cáncer de mama y de colon en la Patagonia Austral. La iniciativa es desarrollada de manera conjunta por el CONICET, el CADIC y la Universidad de Magallanes, con el objetivo de determinar si existen factores genéticos propios de la población de la región que incrementen el riesgo de desarrollar estas enfermedades.
El investigador del CONICET David Bruque explicó que el trabajo surgió a partir de estudios previos sobre el genoma de la población patagónica y de los pueblos originarios. «Empezamos a ver, o a hipotetizar, que en la región patagónica hay alta incidencia del cáncer de mama y de colon, y estamos sospechando que son por cuestiones genéticas de pueblos originarios de la región», señaló.
Según detalló, la Patagonia presenta una composición genética particular debido al aporte de pueblos originarios, descendientes de inmigrantes europeos y otras corrientes migratorias. «Nuestros genes son particulares en la Patagonia y estamos sospechando que esos genes particulares podrían estar dando mayor probabilidad de tener cáncer», afirmó.
Bruque indicó que uno de los objetivos es identificar los denominados cánceres familiares, aquellos en los que se presume una base genética, aunque todavía no se conocen con precisión los genes involucrados. En ese sentido, recordó que en otras regiones de Chile ya existen antecedentes de investigaciones que permitieron detectar una mayor predisposición genética a determinadas enfermedades oncológicas.
El científico explicó que el proyecto comenzará con el fortalecimiento del trabajo conjunto entre los equipos de diagnóstico de ambos países y posteriormente avanzará hacia estudios poblacionales, para lo cual será necesario cumplir con protocolos éticos y obtener el consentimiento de los participantes.
Otro de los objetivos es descentralizar la investigación y los estudios médicos especializados. Bruque destacó que cada vez más análisis pueden realizarse en la Patagonia, evitando que los pacientes deban viajar a Buenos Aires o Santiago de Chile. «La idea es dejar de viajar a Buenos Aires y que nos empecemos a tratar en la Patagonia directamente», sostuvo.
Respecto de los factores ambientales, el investigador aclaró que todavía no existen evidencias concluyentes sobre la influencia del clima, la radiación solar o la vitamina D en la mayor incidencia de cáncer en la región. «Todavía no hay muchos estudios hechos en la Patagonia Austral. Para poder lograr llegar a eso se necesitan hacer este tipo de estudios primero», explicó.
Durante la entrevista también se refirió a la situación que atraviesa el sistema científico argentino. Bruque cuestionó la falta de financiamiento para la investigación y remarcó que la inversión en ciencia y salud no debe ser considerada un gasto. «Cuando hablamos de salud, educación y ciencia, a mí no me gusta la palabra gasto. Son claramente inversiones», expresó. Además, advirtió que hace tres años no existen convocatorias para financiar nuevos proyectos y alertó sobre la creciente salida de investigadores del país. «Ya se empieza a ver la fuga de cerebros», afirmó.
Finalmente, destacó que la cooperación con la Universidad de Magallanes permitirá abordar problemas sanitarios comunes a ambos lados de la frontera y fortalecer una agenda científica regional. En ese sentido, defendió la importancia de consolidar una «soberanía científica» que permita generar conocimiento propio y evitar depender exclusivamente de investigaciones desarrolladas en otros países.



