Este jueves, el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) informó que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) de mayo aumentó 2,1 por ciento. Así, acumuló un alza de 14,7 por ciento en los primeros cinco meses del año. Sin embargo, el dato habría sido mayor si se hubiera utilizado el sistema que el Gobierno nacional desestimó meses atrás.
Esto se debe a que el esquema que se iba a implementar para medir la inflación desde este año ponderaba algunos de los servicios que hoy ganaron protagonismo en la canasta básica, como agua, gas, electricidad y telecomunicaciones. De hecho, estos servicios básicos son algunos de los que más aumentaron en lo que va del 2026.
En efecto, según el informe del INDEC, la electricidad, el gas y el combustible fueron algunos de los factores que impulsaron el promedio; incluso, Comunicación fue el rubro que más se encareció, con 3,4 por ciento. Sin embargo, la inflación núcleo, que no contempla componentes estacionales y regulados, solo subió 1,9 por ciento.
Qué ponderación proponía la actualización
- Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles: pasaría de 9,4 a 14,5 por ciento.
- Transporte: pasaría de 11 a 14,3 por ciento.
- Comunicación: pasaría de 2,8 a 5,1 por ciento.
De esta forma, la consultora Equilibra detalló que “si se midiera el IPC con la canasta actualizada, la inflación de mayo habría sido de 2,3 por ciento, en lugar de 2,1, con un acumulado de 15,6, en lugar de 14,7”. En la misma línea, un informe de LCG sostuvo que “con la corrección, la inflación mensual hubiera sido de casi 2,3 por ciento, y un acumulado de 16”.
Vale recordar que la medición de inflación vigente se basa en el relevamiento de bienes y servicios del 2004, por lo que se iba a actualizar a partir de la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares del 2017-2018. Luego de que el Gobierno nacional desestimara el cambio, que había sido aprobado, el titular del INDEC, Marco Lavagna, renunció el 2 de febrero pasado.



